Una escena de lactancia materna, vista por una niña de siete años. Tetadibujo.

Vivimos en la cultura del biberón. Nuestros hijos viven en la cultura del biberón: ven a otros niños tomando biberón (y a otras madres dando biberón), con mucha mayor frecuencia que niños tomando teta (y madres dando teta). Libros de texto, cuentos, dibujos animados y juguetes son parte de esta cultura y reproducen de forma mayoritaria niños (y crías de animales, incluso no mamíferos) alimentados con sucedáneo de leche materna. Sigue leyendo

La falacia del “dilema pecho o biberón”

Julio Basulto como testigo

En este artículo, el dietista-nutricionista Julio Basulto (@JulioBasulto_DN) nos muestra su indignación al encontrar publicidad de leche artificial disfrazada de información, en una revista ofrecida por una enfermera en un Centro de Salud de la ciudad de Valencia (consulta de pediatría). Tristemente, es una realidad cotidiana, pero no por ello deja de resultarnos agresiva y censurable. Sigue leyendo

Nos gusta dar de mamar en libertad, no en una red de salas de lactancia

“Reclaman una red de salas de lactancia en edificios públicos y privados de Getxo”

Hace unas semanas nos llegaba esta noticia, de la que se han hecho eco numerosas páginas relacionadas con la maternidad. Nosotras también queremos comentarla, para manifestar nuestra discrepancia con la propuesta que se presenta.

Los socialistas de Getxo van a pedir la puesta en marcha de una red de salas de lactancia en la localidad, solicitando la adhesión de farmacias y comercios:

“El objetivo es declarar todos los espacios públicos del municipio como zonas habilitadas para la lactancia materna”. Sigue leyendo

El Niño Jesús tomaba teta

Sello de correos con motivo de Virgen de la leche. Navidad 2013.

Hacemos esta afirmación porque hace 2.000 años se vivía la cultura de la teta. La industria alimentaria no estaba suficientemente desarrollada como para ofrecer un sucedáneo de la leche materna mínimamente seguro y por tanto, la mayoría de niños que no mamaban, sencillamente morían. Los de clases más altas no podían disfrutar de la lactancia materna con su madre y los criaban nodrizas, pero tampoco es el caso que nos cuentan del Niño Jesús

Sigue leyendo