“¡A dormir!”, ¿un libro para niños?

Junto a la sección “Artículos perfectamente prescindibles en tu lactancia”, hoy os presentamos la sección “Artículos anti lactancia materna”. En el número 307 se encuentra el libro ¿infantil? “¡A dormir!”, al que no nos atrevemos a llamar “cuento” por el terror que nos causa.

La portada es bastante explícita: un bebé dormido solo y rodeado de objetos desmadrizadores que no conducen precisamente a un “bebé feliz”, como reza el título de la colección (ni a una “madre feliz”). Junto a estos objetos (oso de peluche, chupete, biberón) aparece también un reloj, suponemos para marcar estrictos horarios de acostarse.

Cualquier intento de “desmadrizar” a un bebé o incluso a un niño más mayor, supone no respetar sus necesidades físicas ni afectivas, que el niño tiene las veinticuatro horas del día. Por ello y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría recomienda:

la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen.

 

Además, hay que tener en cuenta que el pecho se da A DEMANDA: sin horarios ni relojes. Sobra decir que con la madre cerca, pues hasta ahora dar la teta a distancia no es posible. Dar el pecho permite alimentar y atender también las necesidades afectivas del niño. En cambio, ni los objetos desmadrizadores ni el reloj que nos muestra este libro ayudan en absoluto a que el bebé esté bien atendido y “feliz”.

En el interior volvemos a ver un bebé solo, que se las apaña para arreglarse. La mantita desmadrizadora se presenta como imprescindible y la leche sale del biberón, claro.

Para cerrar los artículos de esta nueva sección, “Artículos anti lactancia materna”, hemos elegido un fragmento del magnífico libro “Bésame mucho”, del pediatra Carlos González:

Nuestra sociedad, tan comprensiva en otros aspectos, lo es muy poco con los niños y con las madres. Estos modernos tabúes podrían clasificarse en tres grandes grupos:

– Relacionados con el llanto: está prohibido hacer caso de los niños que lloran, tomarlos en brazos, darles lo que piden.
– Relacionados con el sueño: está prohibido dormir a los niños en brazos o dándoles pecho, cantarles o mecerles para que duerman, dormir con ellos.
– Relacionados con la lactancia materna: está prohibido dar el pecho en cualquier momento o en cualquier lugar; o a un niño “demasiado” grande.