Ayuntamiento de Bilbao: un mal entendimiento del reparto de las tareas del cuidado de los niños y del hogar

El Ayuntamiento de Bilbao ha impulsado esta campaña, “Co-responde”, para “fomentar un modelo de vida que permita repartir la responsabilidad del cuidado entre mujeres y hombres”.

Resulta muy desafortunado difundir como idónea la imagen de un bebé muy pequeño alimentado con un biberónque probablemente contiene leche artificialContradice la bibliografía científica disponible actualmente, así como las recomendaciones de las principales sociedades científicas:

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen.

Asimismo, esta imagen puede entrar en conflicto con las necesidades afectivas del bebé y su adecuado desarrollo, pues en sus primeros meses crea lazos de apego intenso con una sola persona, su cuidador principal, que es la “figura de apego primario”. Cuando existe lactancia materna -la mejor opción según las recomendaciones de los organismos citados- esta figura es la madre.

¿Por qué siempre “madre e hijo”? No, no estoy olvidando el importante papel del padre, ni mucho menos participando en una obscura conspiración para mantener a las mujeres en sus casas.

Para hablar con absoluta propiedad, cada niño establece una relación especial con una “figura de apego primario”. Esa figura puede ser el padre, o la abuela, o hasta la monjita del orfanato. Pero en todo caso solo es una, y casi siempre es la madre.

Como “figura de apego primario” es largo y feo, en lo sucesivo diré simplemente “madre”. A partir de su relación con la madre, el niño establecerá más adelante otras relaciones con otras figuras de apego secundarias: padre, abuelos, hermanos, amigos, maestros, novio, compañeros de trabajo, jefes, cónyuge, hijos…

Cuanto más sólida y segura es la relación con la madre, más sólidas y seguras serán las demás relaciones que el individuo establezca a lo largo de su vida.

“La angustia de separación”

(Carlos González, pediatra y escritor)

Amamantar al bebé es lo único que solo la madre puede hacer. El resto de tareas relacionadas con el cuidado de los hijos puede hacerlas también el padre: bañar, pasear, mecer… Así como las tareas domésticas: comprar, cocinar, fregar…

En la lactancia materna el padre desempeña un papel fundamental: apoyar a la madre frente a consejos inadecuados o molestos, procurar su descanso y velar por que madre e hijo disfruten de su vivencia de la lactancia materna. 

Por todos estos motivos, pedimos al Ayuntamiento de Bilbao que retire este cartel de las calles de la ciudad.

No es un caso único: en diversas ocasiones, los mensajes institucionales de fomento de la corresponsabilidad en el cuidado de los hijos, se ilustran con la imagen de un padre dando el biberón.

Cartel para animar a la participación de las elecciones al Parlamento europeo 2009.

Sugerimos a los responsables de estas campañas que, en su lugar, empleen la imagen de una madre que amamanta y un padre realizando cualquier tarea del hogar, como esta que aparece en una guía de Alba Lactancia Materna (Barcelona):

Página de la “Guía visual de lactancia”, de la asociación Alba Lactancia Materna (Barcelona).

O la que ofrece la OMS con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2013:

 
La lactancia materna no es un asunto exclusivamente privado: se trata de una cuestión de salud pública. Corresponde a los poderes públicos proteger, promover y apoyar la lactancia materna como el medio idóneo de alimentación y cuidado de los bebés.

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