Bancos de leche caseros, bancos de leche hospitalarios, ¿son la mejor opción? Por Carlos González

El pediatra Carlos González respondía así hace unos días a una consulta sobre cómo adaptarse a la vuelta al trabajo tras el permiso maternal, en el foro del curso FEDALMA 2016-2017 (para voluntarias de asociaciones de apoyo a la lactancia materna). Le agradecemos que nos haya permitido publicarla, nos parece de gran interés.
DSC04052 - copia - copia

El Dr. Carlos González en el XII Congreso FEDALMA en Alboraya (Valencia), organizado por Mammalia (abril 2015).

Bueno, yo no soy muy partidario de que una madre acumule su propio “banco de leche” antes de empezar a trabajar.

Parece que algunas madres piensan que el objetivo es, al empezar a trabajar, tener suficiente leche almacenada para varios meses. Pero no, el objetivo normalmente es aprender a sacarse leche, porque desde luego los primeros días no suele salir casi nada.

almacenamiento-leche-maternaNormalmente se funciona con leche de un día para otro, leche que se guarda en la nevera sin congelar. La que se congela es la que no piensas usar mañana, y se guarda para emergencias (que una carretera cortada te retrase, o que a la abuela se le caiga la leche al suelo al irla a calentar).

La leche que se ha sacado durante las semanas de práctica se congela, y la que se saca el viernes o el sábado también se puede congelar. La que se saca el domingo es la que el bebé tomará el lunes.

Sacarse cada día la leche del día siguiente permite mantener una producción de leche bastante estable. La madre está en casa, el bebé toma cada día 700 ml directamente del pecho. La madre trabaja, el niño toma 500 del pecho más 200 de la nevera, la madre se saca 200 para el día siguiente, sigue produciendo 700.

Como la extracción no suele ser tan eficaz como el niño mamando, es posible que poco a poco la producción disminuya, pero entonces el fin de semana el niño mama 700 y además la madre se saca, y eso aumenta la producción de cara a la semana siguiente.

crxbv3-wgaauqyr-jpg-large

Imagen tomada de www.habichuelasmagicas.com.es

En cambio, si la madre ha acumulado un “banco” de leche congelada, eso significa que durante semanas o meses, antes de ir a trabajar, ha estado produciendo no 700 sino 900 o 1.000 ml al día. Y de pronto, al empezar a trabajar, el niño sólo mama 500, y le dan 200 más de leche congelada, y la producción de la madre ha bajado a la mitad.

El suplemento de la propia leche, pero no de la leche de ayer sino de la leche acumulada, está interfiriendo con la producción de leche actual. Y aunque no venga  muy a cuento, quiero hacer la reflexión de que eso también ocurre con leche donada.

Mucha gente parece creer que el problema de dar suplementos innecesarios a un recién nacido es que la leche del biberón es tóxica o algo así. No, el problema principal es que el suplemento innecesario disminuye la producción de leche materna, porque el niño que se ha tomado el suplemento va a mamar menos. Por eso, cuando se da un suplemento necesario, al mismo tiempo hay que aumentar la producción (posición, compresión, extracción). Y los suplementos innecesarios simplemente no hay que darlos.

Con cierta frecuencia se ven madres muy bien intencionadas, dispuestas a ayudar a una amiga o cuñada: “No te preocupes, yo te daré leche para los primeros días, hasta que te suba”. No comprenden que con esas donaciones de leche materna están boicoteando la lactancia de su amiga, igual que si la donación fuera de leche artificial.

Y por lo mismo, es preocupante que en algunos hospitales recurran con gran alegría a suplementos de leche del banco, incluso se alardea en las estadísticas, “el año pasado suministramos diez mil dosis de leche materna para ocho mil bebés distintos”, pues eso significa que no están usando la leche del banco para su fin propio, para niños prematuros o enfermos cuyas madres son incapaces de sacarse leche suficiente, sino que están dando un biberón “pirata” de leche materna a bebés que no lo necesitan, y que los profesionales, como es leche materna, ya no se sienten culpables y dan suplementos con alegría.

Saludos,

Carlos González.