“Un mundo nuevo, proyecto común”: campaña Manos Unidas 2014 con imagen desafortunada

Resulta desafortunada la imagen de un biberón y un chupete en el cartel de la Campaña 2014 de Manos Unidas: “Un mundo nuevo, proyecto común”. En él se incluyen ilustraciones de valores humanos y recursos, alimentos, medicamentos, lucha contra el sida, educación, igualdad entre hombres y mujeres, justicia y paz, son algunos de ellos. Y un biberón y un chupete (a la izquierda del dibujo central).

Nos causa tristeza e indignación que una organización como Manos Unidas difunda imágenes de objetos relacionados con la lactancia artificial, como representativas de salud y bienestar. En el biberón hay, además, un dibujo de una cruz, como si de un medicamento se tratara. Resulta paradójico que se le atribuya un uso “curativo” a la lactancia artificial, que, precisamente, entraña riesgos para la salud de madre e hijo.

Parte central del cartel de la campaña de Manos Unidas 2014: “Un mundo nuevo, proyecto común”.

Nos parece especialmente grave teniendo en cuenta el objetivo de la campaña y la propia misión de la organización, de la que forman parte esencial la lucha contra el hambre, la deficiente nutrición, la miseria y la enfermedad.

La imagen transmitida por esta asociación debería ser coherente con las recomendaciones de los organismos con autoridad en materia de alimentación infantil, como la OMS, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría. De acuerdo con ellos, la lactancia materna es la forma idónea de alimentación y cuidado de un bebé, de forma exclusiva durante los seis primeros meses, y complementada con alimentos adecuados hasta los dos años o más.

La campaña no se dirige especialmente a niños sin madre, pero incluso en estos casos la lactancia artificial no es la primera opción recomendada por la OMS, sino la leche de otra mujer. La“Estrategia mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño” (OMS, UNICEF) en su punto 18 (apartado “otras opciones de alimentación”), establece:

Solo en circunstancias excepcionales puede considerarse inadecuada para un lactante la leche de su madre. En esas escasas situaciones sanitarias en que los lactantes no pueden, o no deben, ser amamantados, la elección de la mejor alternativa -leche materna extraída de la propia madre del lactante, leche materna de una nodriza sana o de un banco de leche humana, o un sucedáneo de la leche materna ofrecido en una taza, que es un método más seguro que el biberón y la tetina- depende de cada circunstancia.

Imagen tomada en la exposición del concurso de fotografía “Lactancia Materna Marina Alta” de Denia, organizado por el grup Nodrissa (2007). Con la leyenda que originalmente aparecía junto a la fotografía.

Los riesgos que para la salud de madre e hijo comporta la lactancia artificial resultan especialmente graves en situaciones de precariedad, emergencia o catástrofe. En estos casos cuidando a las madres se cuida a los niños. Y a ellas y a sus familias debe ir dirigida la ayuda. 

Ya lo dijo el gran pediatra Carlos González:

Por supuesto algunos niños necesitan leche artificial en las guerras; pero para esos pocos ya se consigue leche sin necesidad de espectaculares cargamentos de muestras. Y esos niños, en esas condiciones, tienen un riesgo de muerte tan alto que ya no vale aquello de “la madre es libre para decidir, y si ha elegido la lactancia artificial…”. En esas condiciones hay que hacer todo lo posible para que la madre relacte, aunque lleve meses sin dar el pecho, o para encontrar una nodriza. Y tristemente eso no es muy difícil, porque los bebés son más frágiles que los adultos: en cualquier catástrofe hay más madres sin bebé que bebés sin madre.