Carteles de lactancia materna de los años 30 y 40

Cartel de la Escuela Provincial de Puericultura de Valencia, institución que desarrolló una gran labor propagandística. Además de la labor docente, la Escuela de Puericultura tenía entre sus objetivos la educación de la población.

La Escuela Provincial de Puericultura de Valencia desarrolló un activo programa propagandístico que incluyó la edición de carteles y cartillas sanitarias.

Las instituciones sanitarias han utilizado en diferentes épocas la publicidad como un medio para hacer llegar a la población un mensaje de hábitos considerados saludables. En algunas de las iniciativas relacionadas con la salud materno-infantil que se pusieron en marcha en nuestro país en los años veinte y treinta del siglo pasado, la lactancia materna tuvo un gran protagonismo.

Desde finales del siglo XIX se dedicaban numerosos esfuerzos a tratar de analizar y solucionar el problema de la mortalidad infantil, y a difundir consejos que trataban de modificar lo que se consideraban errores de crianza.

Durante los primeros años del siglo XX en España, a partir de la Instrucción General de Sanidad de 1904, se trató de fomentar la educación sanitaria de la población. Las conferencias, charlas y escritos eran los medios más frecuentemente propuestos. Pero pronto el cartelismo, la radio y el cine ocuparían un lugar fundamental en este empeño, por su enorme potencial para llegar a un mayor número de personas. Así comenzó el uso del cartel como herramienta de publicidad sanitaria.

La Escuela Provincial de Puericultura de Valencia entró en funcionamiento en 1928. Tenía entre sus objetivos, además de su labor docente, la educación de la población en la materia que le competía. Para ello desarrolló un activo programa propagandístico que incluía la edición de carteles y cartillas sanitarias, la edición de discos gramofónicos, la emisión de conferencias a través de la radio y la producción de la película Valencia, protectora de la infancia (1928).

A principios de la década de los años treinta, con el triunfo republicano, la consolidación de los servicios sanitarios públicos trajo consigo un mayor énfasis en las campañas sanitarias. En este contexto se creó (13 de oct. de 1931) dentro de la Dirección General de Sanidad, la Sección de Higiene Social y Propaganda.

Una de sus primeras acciones fue convocar un concurso de carteles dirigidos a luchar contra la mortalidad infantil. En la edición de 1933 ganó el concurso Ricardo Summers Ysern (1908-1995), pintor e ilustrador muy popular por su participación en la sección «Gente menuda» de la revista Blanco y Negro.

1º premio del concurso de carteles de lucha contra la mortalidad infantil (1933, Cataluña). Cartel del ilustrador y pintor Ricardo Summers Ysern (Serny): tenía como tema central la lactancia materna, uno de los ejes sobre los que giraban las campañas contra la mortalidad infantil.

El compromiso de la sanidad republicana para reducir las cifras de mortalidad infantil hizo que esta fuese el área en la que se hizo más esfuerzo propagandístico mediante la edición de toda una serie de materiales: sellos, postales, carteles, folletos, hojas de instrucciones, etc., en los que trataba, sobre todo, de fomentar la lactancia materna y controlar el uso de la lactancia artificial.

2º premio del concurso de carteles de lucha contra la mortalidad infantil (1933, Cataluña). Cartel de Laureano Ruiz y Antonio Moyano, con la lactancia materna como tema principal.

Un importante objetivo de la propaganda sanitaria contra la mortalidad infantil era atraer a las madres a los servicios de higiene infantil. Transmitirles la necesidad de guía por parte de los médicos en el cuidado de sus hijos. Desde el punto de vista político, además se pretendía mostrar el desarrollo de estos dispositivos como parte de la política sanitaria de la II República. Ejemplo de ello es el cartel con este lema:

ANTES en las maternidades morían miles de niños, hijos de obreros, campesinos y empleados. AHORA la República atiende hoy a la madre y al niño.

(Editado en Madrid por la Subsecretaría de Propaganda en 1938).

Cartel editado en Madrid, por la Subsecretaría de Propaganda en 1938.

Los carteles del periodo de la dictadura constituían un instrumento de esta, que asignaba un valor moral y social a las mujeres como madres.

El cartel que tenía como leyenda: “Lactancia materna. Lo más eficaz en la lucha contra la mortalidad infantil” (1949, obra de Josep Morell), aunque de composición similar a todos los referentes a la lactancia materna –una madre amamantando a su hijo– resalta por la calidad artística y por la contraposición del valor positivo de la lactancia materna, fuertemente reforzado por la ternura de la imagen materna, frente al valor negativo de la lactancia artificial, reflejado en el biberón tachado y rodeado de moscas.

Cartel editado por la Sección de Propaganda de la Dirección General de Sanidad en 1949 (Josep Morell).

La contraimagen de la lactancia materna es el biberón y todos los peligros que conlleva, binomio que acaparó buena parte de la producción cartelística de la época tal como hemos mostrado aquí.

La necesidad de guía por parte de los médicos es considerada entonces un referente para la salud materno-infantil, una idea que iba ganando espacio en un terreno antes dominado por las propias mujeres o por sus redes de apoyo social.