“Criar niños felices es un reto”. Concepción Roger (psicóloga, coautora de “Hijos y padres felices”).

Concepción Roger, coautora de “Hijos y padres felices. Cómo disfrutar la crianza”.

“Los grupos de apoyo, desde mi punto de vista, hacen mucho y muy bien. Está demostrado el importante papel que jugáis en el apoyo a la lactancia y a las mamás especialmente; en la crianza de sus hijos.”

Concepción Roger, psicóloga.

Concepción Roger acaba de publicar (junto a su marido Alberto Soler) “Hijos y padres felices. Cómo disfrutar la crianza” (ed. Kailas), con prólogo del nutricionista Julio Basulto.

Padres de gemelos de casi 4 años que han tomado lactancia materna más de 3 años, estos dos psicólogos nos ofrecen en su libro información cuidada y rigurosa que nos ayudará a acompañar a nuestros hijos en la aventura juntos. Nos ha gustado tanto que hemos querido conocer un poco mejor a Concepción y acercarnos a los detalles de cómo se ha ido construyendo.

– ¿Cómo os surgió a Alberto y a ti la idea de escribir un libro de crianza juntos?

Desde hacía tiempo nos rondaba la idea de escribir algo juntos, pero se quedaba en eso, en una idea. Luego, a raíz de los vídeos de Píldoras de Psicología, que han tenido una acogida muy buena, varias personas se lo sugirieron a Alberto. Después de un par de propuestas por parte de editoriales, decidimos ir adelante con el proyecto y al final la idea se materializó en este libro. 

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– Decís en vuestro libro que hoy en día “criar niños felices es un reto”. ¿Creéis que siempre ha sido así?

Creo que criar niños es probablemente el reto más importante al que nos enfrentamos los padres. Entiendo que siempre ha sido complicado y siempre lo será, por eso, porque es una responsabilidad enorme. Pero también es cierto que nuestras condiciones actuales de vida, nos lo ponen un poco más difícil a los padres. De ahí las cifras de natalidad, el retraso en la edad de tener los hijos y la distancia entre el número de hijos deseados y el que efectivamente se tienen en nuestro país. La gente sigue queriendo tener hijos, pero las circunstancias lo hacen complicado.

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– Con tu experiencia como madre lactante de gemelos de varios años, ¿qué crees que podemos hacer las madres individualmente y los grupos de apoyo para visibilizar vivencias tan intensas y poco conocidas como la tuya?

Las madres a nivel individual supongo que podemos poner nuestro granito de arena viviendo con normalidad nuestras lactancias. Sin escondernos, ni pedir perdón por algo tan normal como es dar teta. Me parece que está muy bien que existan espacios como las salas de lactancia para que una madre pueda disponer de un espacio tranquilo, agradable, donde descansar, sentarse un momento con calma a dar el pecho a su hijo. Pero como una comodidad para madre e hijo, no como un sitio en el que esconderse o para no molestar a los demás.

No entiendo cómo el ver a una madre dar el pecho a su hijo puede molestar a nadie. Si esto molesta a alguien, debería ir acostumbrándose a la escena, porque por suerte, parece que la cosa va en aumento. Desde luego si la “sala de lactancia” es un cuarto de baño maloliente, o un sitio que no me aporta comodidad o me facilita las cosas, no tengo por qué utilizarlo. 

Los grupos de apoyo, desde mi punto de vista, hacen mucho y muy bien. Está demostrado el importante papel que jugáis en el apoyo a la lactancia y a las mamás especialmente; en la crianza de sus hijos. Los talleres de lactancia y crianza, las charlas, blogs, webs y otras actividades que realizáis para apoyar a las madres en esta etapa de la vida son maravillosas. No sé si tenéis que hacer algo diferente o mejor, o simplemente seguir haciendo lo que ya estáis haciendo bien. 


“Las madres a nivel individual supongo que podemos poner nuestro granito de arena viviendo con normalidad nuestras lactancias. Sin escondernos, ni pedir perdón por algo tan normal como es dar teta.”


Quizá todos, tanto a nivel individual, como de grupos de apoyo o a nivel institucional, se debería tratar más el tema de las lactancias más allá de los primeros meses, lactancias en tándem, gemelares, etc., porque se salen más de lo que la gente suele tener en mente cuando piensa en la lactancia materna (bebé pelón regordete). 

– Como psicóloga y autora de un libro de crianza, ¿cómo nos sugieres abordar los mitos sobre lactancia materna con los que convivimos a diario?

Como te digo, creo que asociaciones como la vuestra hacéis mucho y muy bien. Charlas como la que realizasteis el día 3 de dic. con el Dr. José María Paricio son muy importantes, porque muy a menudo, el bombardeo con información errónea sobre la lactancia materna es tal que, si no estás informada, entre unos y otros se pueden cargar tu lactancia antes de que te des cuenta. En mi caso, por ejemplo, al tener gemelos, el mensaje general que recibí durante el embarazo es que yo no iba a poder. Yo preferí comprobarlo por mí misma, pero entiendo que ante una situación así, otras madres ni lo intenten.

A nivel individual, supongo que depende de la situación y de las ganas con que te pille en ese momento. Si es una madre lactante, interesada en continuar con su lactancia, le puedes explicar por qué eso no es así. Si es una persona cualquiera que te hace un comentario en este sentido, puede que con una sonrisa y “por un oído me entra y por otro me sale” sea suficiente. En el caso de amigos o familiares, pues depende del caso. Si el otro está interesado y le quieres explicar, estupendo. Si ninguno de los dos va a cambiar de opinión, puede que no tenga mucho sentido malgastar energía. Si hay que contestar, lo ideal es hacerlo desde la calma. 


“El bombardeo con información errónea sobre la lactancia materna es tal que, si no estás informada, entre unos y otros se pueden cargar tu lactancia antes de que te des cuenta.”


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– ¿Qué conocimientos sobre lactancia materna recibe un psicólogo actualmente en su formación académica?

Supongo que dependerá de universidades, de las optativas que elijas o de la formación de posgrado quizá. En nuestro caso en la carrera no vimos nada. Todo lo que hemos leído ha sido por nuestra cuenta, porque nos ha interesado el tema.

Esto pasa parecido con los pediatras, que realmente en su formación académica lo tocan muy por encima, pero luego las madres piensan que unos u otros son expertos en el tema, cuando no es así. En algún sitio leí, y creo que es verdad, que el problema no es tanto que el pediatra o el psicólogo no sepa de lactancia materna, como que la madre piense que sí que saben y asuma como opiniones expertas lo que en realidad son opiniones personales.

– ¿Qué mitos de lactancia materna y crianza crees que están más extendidos entre los psicólogos? 

Supongo que relacionados con que la lactancia, el colecho o los brazos fomentan la dependencia. O los complementarios como que dejar llorar, ignorar u otro tipo de programas de extinción fomentan la independencia de los niños.

– ¿Crees que los padres encuentran, en general, un trato respetuoso hacia sus lactancias cuando acuden a las consultas de los psicólogos?

Me gustaría pensar que sí, ya que el respeto debería ser un ingrediente básico en la relación entre psicólogo y paciente. Con la lactancia o con cualquier otro tema. Si no te sientes respetado por tu psicólogo, probablemente deberías cambiar de psicólogo. Sin embargo, sí que es verdad que no es extraño escuchar quejas de comentarios poco afortunados respecto a la lactancia hechos por psicólogos, pediatras, ginecólogos, médicos de cabecera o cualquier otro profesional sanitario.


“La realidad es que muchas veces se consulta por otro tema que no tiene nada que ver, y el profesional que tenemos en frente, sepa o no sepa del tema, decide opinar sobre nuestras lactancias.”


Hace poco escuché uno que me hizo gracia porque venía del oftalmólogo, que “él no recomendaba la lactancia materna porque era mucho engorro” o algo así. Y yo me pregunto: ¿desde cuándo recomiendan lactancia materna o leche de fórmula los oftalmólogos? La realidad es que muchas veces se consulta por otro tema que no tiene nada que ver, y el profesional que tenemos en frente, sepa o no sepa del tema, decide opinar sobre nuestras lactancias. Viniendo de sanitarios, deberían reservarse las opiniones personales y atender a criterios de salud, aunque esto no siempre es así..m


“Viniendo de sanitarios, deberían reservarse las opiniones personales y atender a criterios de salud, aunque esto no siempre es así.”


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– ¿Qué dirías a tus colegas psicólogos que declaran que la “tendencia actual de alargar la lactancia más de dos años” puede suponer “dependencia excesiva”, incluso una forma de “esclavitud para la mujer”?

Para empezar, le preguntaría a qué se refiere con eso de “dependencia excesiva”. Los niños dependen de sus padres, eso es un hecho. Pero ¿dónde está el exceso en mostrar una conducta normal de la especie como es tomar teta? Hasta los dos años, que es el mínimo recomendado por la OMS y otras sociedades científicas sería “adecuado”, pero a partir del segundo cumpleaños, ¿esto pasa mágicamente a convertirse en excesivo?, ¿hay una línea clara que separa lo razonable de lo excesivo?, ¿quién traza esta línea?, ¿en qué estudios se basa para calificar algo tan normal como excesivo?, y eso de prolongar la lactancia, ¿qué quiere decir exactamente? Parece que lo de los 6 meses de lactancia exclusiva más o menos ha ido calando, pero lo de que se debe continuar al menos hasta los dos años y hasta que madre e hijo decidan, se olvida bastante.

Respecto al tema de la esclavitud, hasta donde yo sé, la madre que continúa con la lactancia más allá de los dos años, en principio lo hace porque ella quiere. Si no quisiera, dejaría de hacerlo. Si es ella quien decide, ¿cómo se puede hablar de esclavitud?


“Parece que lo de los 6 meses de lactancia exclusiva más o menos ha ido calando, pero lo de que se debe continuar al menos hasta los dos años y hasta que madre e hijo decidan, se olvida bastante.”


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– ¿De qué aspectos pseudocientíficos, en relación a la psicología y a la crianza, deberían alejarse los padres?

Si te empiecen a hablar de energías raras, “terapias no convencionales”, psicoanálisis, constelaciones familiares y otros derivados, chacras, flores de Bach, homeopatías y demás remedios extraños para “sanar”, mejor correr en dirección opuesta.

Un primer paso puede ser asegurarte de que delante de ti tienes a un licenciado en psicología y colegiado, y no alguien que ha hecho un par de cursos de dudosa procedencia que se presenta a sí mismo como terapeuta o psicoterapeuta. Aunque tristemente esto a día de hoy parece que tampoco es garantía de nada, al menos es un primer filtro.

Otra pista es cuando tú consultas por un problema concreto y el terapeuta en cuestión parece tener más interés en escarbar en el pasado o en otros asuntos, en busca de traumas que sanar, o cuando sientes que, en lugar de fomentar tu independencia y autonomía, aquel terapeuta parece estar haciendo esfuerzos justo en la dirección opuesta. 

– ¿Con qué ideas fundamentales os gustaría que se quedaran vuestros lectores?

Con que a veces, cuando nos relajamos un poco y aceptamos a nuestros hijos pequeños como lo que son, todo es mucho más fácil. Que las prisas no son buenas compañeras en la crianza. Que, aunque nos empeñemos con todas nuestras fuerzas, no van a tomar teta toda la vida, ni continuarán con los pañales, ni con el chupete, ni durmiendo en nuestra cama, ni pidiendo brazos para siempre. Que comerán lo que tengan que comer y que no pasa nada porque se aburran o “pierdan el tiempo”. Que la maternidad/paternidad no es una carrera ni una competición, y que hay muchas formas diferentes de hacer las cosas bien. Cada familia es diferente y tiene sus necesidades y circunstancias particulares. 


“A veces, cuando nos relajamos un poco y aceptamos a nuestros hijos pequeños como lo que son, todo es mucho más fácil.”


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– ¿Qué impresiones os están transmitiendo vuestros lectores? ¿Cuáles son las que más os han sorprendido?

Pues de momento la acogida está siendo muy buena. Las primeras reacciones fueron de nuestros amigos, y fueron buenas. Estas son importantes porque son personas significativas, pero al ser personas cercanas, piensas que quizá la reacción es más amable por esta misma relación.

Cuando han empezado a llegar reacciones de personas desconocidas a las que también les está gustando el libro, parece que la cosa ya va más “en serio”, porque estas personas no tienen ninguna necesidad de darte feedback. Cuando lo hacen y es positivo, es una alegría muy grande. En este sentido, nos hizo especial ilusión una de las primeras reseñas en Amazon. Venía de muy lejos, desde Perú, y era un pediatra que se había leído el libro realmente rápido, porque había pasado muy poco tiempo desde que se había puesto a la venta. Esta reseña, que fue muy positiva, nos sorprendió muy gratamente. 

Más recientemente me han hecho especial ilusión dos reacciones. Una reseña de Amazon de una persona que explica que, pese a que no tiene hijos, le ha gustado mucho. Y otra, de una mamá de dos hijos, periodista especializada en temas de maternidad, que nos ha dicho “que este es el libro que le hubiera gustado leer cuando estaba embarazada”.  Uno por estar “alejado” del tema y la otra por estar más “inmersa” en él, me han hecho especial ilusión. 

 

Muchas gracias a Concepción Roger por la atención que nos ha dedicado y por estar siempre amablemente disponible para Mammalia, al igual que Alberto Soler. ¡No os perdáis “Hijos y padres felices”! ¡Que lo disfrutéis!

Concepción Roger es psicóloga y doctora en Psicología. Durante más de 10 años ha colaborado con la Unidad de Investigación de Psicobiología de las Drogodependencias de la Universitat de Valeència, con quien ha publicado 18 artículos en revistas científicas internacionales de prestigio. Kontxín y Alberto están casados y tienen dos hijos, con quien pasan (y disfrutan) todo el tiempo que pueden. Actualmente trabaja en el Centro de Psicología Alberto Soler y es la otra mitad del videoblog Píldoras de Psicología.

 

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