Cubrelactancia. “Artículo” perfectamente prescindible en tu lactancia I.

namotu_lEn el amplio catálogo “artículos perfectamente prescindibles en tu lactancia” encontramos en el número 537 un artículo denominado “Cubrelactancia”.

El “Cubrelactancia” es una tela de 93 cm de ancho x 67 cm de largo, a 35 euros la unidad que, según nos muestra la foto, cubre el cuerpo del niño y gran parte del de la madre, “perfecto para dar el pecho discretamente y con estilo” y cuya función es:

Fomentar la lactancia, haciendo más cómodo para aquellas madres que no se sienten cómodas en público, el poder dar el pecho en cualquier sitio y no tener que usar el biberón.

Como no nos gusta hacer afirmaciones gratuitas, explicaremos líneas más abajo por qué le atribuimos esta cualidad, “perfectamente prescindible en tu lactancia”.

Empecemos por el principio. Cuando una mujer se convierte en madre, tiene estas opciones en relación a la alimentación de su hijo, que determinarán sus hábitos de consumo durante el período que dure la lactancia:

1. Amamantar:
1.a. Amamantar en público.
1.b. No amamantar en público.
2. Dar el biberón:
2.a. Dar el biberón en público.
2.b. No dar el biberón en público.
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No entramos en lo que hemos llamado opción 2, porque la cuestión de dar el biberón en público o no, no es objeto de debate: no se conoce ningún caso en que una madre sea señalada en un restaurante por dar el biberón; o sea expulsada de un museo por el mismo motivo; tampoco de objetos destinados a tapar al niño y a la madre cuando aquél es alimentado por ese medio. Nota aclaratoria: no nos gustaría que una madre fuera señalada en un restaurante por dar el biberón, ni expulsada de un museo por el mismo motivo.

Dibujo de mamadelola.

Centrémonos, pues, en las madres que amamantan, ya que es a este mercado, y más concretamente al mercado de “madres que amamantan en público” al que se dirige el artículo promocionado.

Veamos cuáles son sus cualidades, y valoremos su (im)prescindibilidad:

Lleva un bolsillo interior de toalla (100% algodón) para poder dejar los chupetes o los protectores de pecho cómodamente.

  • Estos objetos pueden guardarse en un bolso o un  bolsillo de una prenda de ropa (como cualquier otro objeto que cogemos cuando salimos de casa).
  • El chupete es el artículo número 1 del catálogo “artículos perfectamente prescindibles en tu lactancia” (de hecho, no es solo “prescindible”, sino que cuenta entre sus inconvenientes constituir una interferencia en la lactancia materna). No utilizarlo, “utilizar” el original al que imita (esto es, el pecho), permite a su vez no tener que “dejarlo”.

El extremo que cuelga delante del cuello es semi-rígido para mayor ventilación y contacto visual del bebé.

  • No utilizarlo permite una ventilación y un contacto visual aún mayor.

Su amplitud permite a las madres estar completamente cubiertas durante la lactancia.

  • Una manta o tela que tengamos en casa puede desempeñar la misma función -si la escogemos de mayores dimensiones nos permitirá cubrir el cuerpo de la madre en su totalidad; e incluso en un tamaño XL el cuerpo del papá, en cuyo caso sería más adecuado el nombre “cubre familia”-.

Multi-uso: puede usarse además como mantita, y para proteger a los peques de los nocivos rayos del sol.

  • Una manta o tela que tengamos en casa nos puede servir a este fin; así como el uso de una crema con factor de protección solar adecuado y/o un gorrito.

Otro producto similar: “Poncho de lactancia”

Que cada madre elija su opción, solo a ella le corresponde tomar la decisión de amamantar -o no- a su hijo; de amamantar en público -o no-; y de utilizar una tela para cubrirse o no.

Pero estamos convencidas de que si no estuviéramos inmersos en la cultura del biberón, regida por la máxima “la lactancia artificial es la forma normal de alimentación de un niño, y la lactancia materna, la alternativa”, no existiría en el mercado un “Cubrelactancia”. Nota aclaratoria: no nos gustaría  que una madre que da el biberón tuviera que justificarse ni esconderse en ningún momento, lugar ni ocasión.

Como dice Jose María Bermúdez de Castro en su artículo “Lactancia Materna: salud y bienestar”:

Pues yo no me imagino un acto más hermoso que una madre alimentando a su hijo. ¡Y nos lo queremos perder!
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Lo de “discreta o indiscretamente” depende de los ojos del  observador. Consideramos que solo desde la cultura del biberón puede el acto de amamantar -y mamar- resultar “indiscreto” (léase “ostentación de desnudez”).