¿Tu pediatra apoya (de verdad) la lactancia materna? Cultura del biberón en el ámbito sanitario.

Ilustración de mamadelola.

Ilustración de mamadelola.

“Es preciso cambiar las actitudes que con frecuencia constituyen un obstáculo para la promoción de la lactancia. Entre dichas actitudes podemos señalar, por ejemplo, la presunción de que los profesionales sanitarios ya lo saben todo”.

María José Lozano de la Torre (pediatra). “Lactancia Materna: guía para profesionales”, editado por el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

Hoy en día la lactancia materna es reconocida por toda la comunidad científica como muy superior a cualquier otra forma de alimentación y cuidado de los niños en sus primeros años de vida. Por ello, la mayoría de profesionales sanitarios afirman apoyarla.

Anteriormente comentábamos por qué sostenemos que vivimos en la cultura del biberón. La sanidad no es una excepción. Que muchos sanitarios se autodefinan con insistencia como “prolactancia” es propio de la cultura del biberón en la que nos encontramos. Nadie se definiría como “pro andar a pie”, frente a “andar con muletas”.

Características de un profesional sanitario que no apoya la lactancia materna (aunque lo aparente)

Hemos recopilado algunas características que nos ayudarán a identificar a los profesionales sanitario que no apoyan la lactancia materna (aunque lo aparenten):

  1. Comienza alabando los “beneficios de la lactancia materna”, se declara  “muy prolactancia”, y sigue con largas e imaginarias listas de “peros” de la lactancia materna, frente a un sucedáneo que considera exento de riesgos.
    Se refiere a la lactancia materna únicamente como alimento (“leche materna”), ignorando que este aspecto es solo una parte de ella. La lactancia materna es mucho más que alimento.
  2. A partir de cierta edad (aproximadamente los 6 meses) le parece que la leche materna “no alimenta” o “se convierte en agua”. Se atreve a contarle a la madre lo que su hijo siente hacia ella: “te usa de chupete”, “te quiere manipular”… Y el supuesto daño que la madre le hace a su hijo: “lo estás haciendo muy dependiente“, “lo estás malcriando”, “tendrá carencias de nutrientes”, “no tiene buen vínculo con su padre“…
  3. Cree que la lactancia materna no se integra en una vida normal y es propia de un estado personal idealizado: mujeres descansadas, que duermen 8 h o más, que no trabajan ni se ocupan de otros familiares, completamente sanas, que no toman nunca medicamentos y no sufren estrés de ningún tipo. Este perfil de mujer nada tiene que ver con las que han amamantado a la humanidad durante milenios.
  4. Considera inexistente la compatibilidad de la lactancia materna con el trabajo, la medicación y el ingreso hospitalario.
  5. Presenta grandes prejuicios ante la lactancia materna a demanda (especialmente la nocturna) y el colecho.
  6. Sus indicaciones sobre incorporación de la alimentación complementaria son incorrectas (“a los 4 meses…”), alarmistas y poco respetuosas con el niño (obligarle a comer, “mínimo un muslo de pollo al día”…). Habla de “papillas“, zumos, “cereales” industriales para bebés… como única o mejor opción, que él considera alimentos principales y la lactancia materna la que pasa a ser “complementaria”.
  7. Le da mucha importancia a “las veces” que mama el niño, cuando no tener noción de “las veces” lo encontramos síntoma de lactancia materna bien instaurada.
  8. Hace preguntas íntimas: “¿en qué cama duerme el niño?”, “¿con quién pasa la mayor parte del día?”, “¿está mucho en brazos?”, “¿quién le da de comer?”…
  9. Considera fechas clave cuando el niño cumple 6 meses y un año, como si el niño mutara covirtiéndose en alguien completamente diferente. Lo que antes era bueno puede volverse malo y al revés.
  10. Si se había hecho la idea de que el niño no mamaba desde los 6 meses y descubre que sí cuando es algo más mayor, cualquier situación antes considerada normal será tratada como un problema y culpa de la lactancia materna: niños sin dientes hasta el año o más, de piel clara, delgados, que no muestran interés por otros alimentos o por muy pocos, celos entre hermanos, etc. Estas circunstancias, simplemente, existen entre niños sanos.
  11. Su principal fuente de información son falsos mitos, su sesgada experiencia personal y la industria de sucedáneos de leche materna.
  12. En su consulta hay publicidad de la industria de sucedáneos de leche materna.
si-no-permitirias-que

Situaciones que ocurren en las consultas

Un pediatra, recientemente, plasmó en el libro “Víctimas de la lactancia materna” algunas de estas indicaciones de profesional sanitario que NO apoya la lactancia materna. Este libro ha sido rechazado por organismos con autoridad en materia de alimentación infantil.

“Las opiniones expresadas (…) contradicen los beneficios, demostrados científicamente, de la lactancia materna en la salud infantil”.

Comité de Lactancia Materna de la AEPED

Otro pediatra y neurofisiólogo hacía en el libro “Duérmete, niño” una reflexión muy ilustrativa de la cultura del biberón:

“Estamos totalmente a favor de la lactancia materna, pero no podemos aprobar que el pecho se convierta en un chupete. Los órganos humanos han de utilizarse para la función que les ha sido encomendada, en este caso, para amamantar al niño cuando SÍ tiene hambre, no como forma de consuelo”.

Eduard Estivill

En las consultas es tristemente cotidiana la situación que relata de forma maravillosa Maria Àngels Claramunt en el poema “Interferencias”, del  libro “Pequeñas delicias”(ilustrado por Ermengol):

interferencias

Ilustración del poema “Intereferencias” (libro “Pequeñas Delicias”) por Ermengol.

“Interferencias”
(…)
– Es que quiero seguir amamantando.
Tanto tesón, ¿qué vas a acabar ganando?
– Pero es que quiero lo mejor.
Eres una pesada, haz lo que te dé la gana
pero quiero advertirte
de que vas a arrepentirte;
porque tu hijo irá atrasado
con respecto a lo mandado
en el libro, que deja claro
el protocolo de biberones
en la mayoría de lecciones.
Si quieres seguir viniendo
empieza obedeciendo.
(…)
.

Por qué la cultura del biberón se infiltra en las consultas

El arraigo de los mitos propios de la cultura del biberón entre profesionales sanitarios se debe, en gran medida, a la falta de formación en la materia. Así lo comentaba el Dr. José Mª Paricio en el XII Congreso FEDALMA (Alboraya, Valencia), organizado por Mammalia:

Dado que muchos obstáculos a la lactancia materna provienen de la falta de formación específica del cuerpo sanitario, en especial de los médicos, es exigible la inclusión de la misma en el pregrado y de modo permanente y revisable en el posgrado.

yspempptdgudhfq-800x450-nopad

Carteles de una consulta pediátrica, que incluyen publicidad de una empresa de alimentación infantil.

Las recomendaciones infundadas y los juicios que escuchan las madres en las consultas sanitarias suponen, hoy en día, un difícil escollo para sus lactancias maternas. Estas actitudes de ciertos profesionales se contradicen con el Código Deontológico Médico, que vela por ofrecer a los pacientes una correcta atención humana y profesional, basada en el conocimiento científico.

Es frecuente que las madres bien informadas y con lactancias maternas bien establecidas, mientan en las consultas sobre su duración u otros aspectos para evitar la reprobación. De esta forma se retroalimenta el desconocimiento de aquellos profesionales sobre lactancia materna y su estancamiento en la cultura del biberón.

María José Lozano de la Torre, nos dice en el libro “Lactancia Materna: guía para profesionales”, editado por el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría:

No se puede esperar que los profesionales sanitarios que no han recibido formación en la lactancia puedan ofrecer a las madres orientación eficaz y asesoramiento competente. Todo el personal con responsabilidad en el cuidado de las mujeres lactantes debe recibir formación que permita aumentar los conocimientos pero también las habilidades, o no será posible aplicar la teoría a la práctica.

.

La cultura del biberón en organismos sanitarios

La cultura del biberón también se infiltra con frecuencia en organismos sanitarios cuando existe conflicto de intereses con la industria de sucedáneos de leche materna.

Algunos ejemplos en documentos y cursos:

 Y algunas de las becas convocadas por la Asociación Española de Pediatría, también una muestra:

Diversas iniciativas pretenden animar a los hospitales y servicios de salud a adoptar prácticas que protejan, promuevan y apoyen la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento. IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia) fue lanzada por la OMS y UNICEF ya en 1991.