Cultura del biberón

(de BAFOMET)

Para luchar contra la cultura de la separación, contra la cultura de ambigüedad acerca de la lactancia materna, contra la cultura de hostilidad a la crianza, es preciso revalorizar el estatus individual, familiar y social de la madre lactante, que es a la par mamífera y racional.
Dr. José Mª Paricio Talayero (pediatra)
en el XII Congreso FEDALMA en Alboraya, Valencia (abril 2015)
.

1. ¿Qué es la “cultura del biberón”?

La cultura del biberón es la que considera normal la alimentación de los niños con sucedáneo de leche materna, y la lactancia materna, una alternativa. También considera normal el uso de utensilios como chupetes, para intentar suplir las funciones no alimenticias de la lactancia materna.

El modo de vida de las sociedades industrializadas tiende a excluir a los niños del mundo de los adultos, dificulta la crianza de proximidad dentro de la familia y en especial es difícilmente compatible con la práctica normal de la lactancia materna. Hoy disponemos de pruebas abrumadoras para asegurar que la lactancia materna es el modo perfecto de alimentación, afinado durante milenios de selección evolutiva, y el más seguro para las crías de humano.

En nuestra sociedad, industrializada, vivimos inmersos en la cultura del biberón y la tenemos tan asimilada que casi no la percibimos. Esto queda patente en que, con mucha frecuencia, cualquier alusión al bebé (no necesariamente de alimentos para bebés) viene acompañada de referencias al sucedáneo de leche materna, como si “bebé – sucedáneo de leche materna” fuesen necesariamente unidos.

¡A dormir! II

Imagen del libro “¡A dormir!” (ed. Susaeta). Un bebé solo, se las apaña para arreglarse. La mantita desmadrizadora se presenta como imprescindible y la leche sale del biberón, claro.

 

2. ¿Cómo es la lactancia materna en la “cultura del biberón”?

La cultura del biberón no ignora necesariamente la lactancia materna, sino que se refiere a ella de manera sesgada, casi siempre citando algún beneficio de la leche materna: “es una vacuna”, “son defensas”, “el mejor alimento”… La lactancia materna no es esto:

La lactancia materna es mucho más que comida. Es una forma de relación física y afectiva, es contacto frente a la soledad, consuelo frente a la tristeza, seguridad para descubrir el mundo, anestesia para el dolor. Es también un complejo sistema de protección inmunitaria. Casi por casualidad resulta que, además, alimenta.
Carlos González, pediatra y escritor.
Revista “El mundo de tu bebé”, nº 220 (2011).

.

Reducir la lactancia materna al “mejor alimento” o a “leche materna” es degradarla.

Las diferencias entre un líquido que solo alimenta y la lactancia materna son despreciadas de forma estratégica por los fabricantes y distribuidores de sucedáneo de leche materna y resultan desconocidas para algunos que se autodenominan “defensores de la lactancia materna”.

1280242985_extras_albumes_0Además, la cultura del biberón no suele considerar a la madre cuando habla de lactancia materna o de “leche materna”. Adjudica la lactancia materna solo al bebé. Y la lactancia materna, como vivencia física y afectiva, pertenece a ambos.

Tantas veces nos preguntamos “¿y qué pasa con las madres?”:

 

3. Consecuencias de la “cultura del biberón”

Según la OMS, entre los países que la forman, los europeos son los que tienen tasas más bajas de lactancia materna.

La “cultura del biberón” considera que la alimentación mediante lactancia artificial es lo normal, y que la materna, constituye un “extra” que aporta, o puede aportar, “beneficios”.

Organismos de referencia en materia de alimentación infantil, como el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, se refieren a los “riesgos” del no amamantamiento o destete precoz.

La “cultura del biberón” desconoce o desprecia las recomendaciones de los organismos con autoridad en la materia:

La lactancia materna es la mejor opción para la alimentación y crianza infantil. Garantiza un crecimiento y desarrollo óptimos, al tiempo que reduce la posibilidad de padecer enfermedades no transmisibles en la vida adulta. Debería ser exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y complementada con otros alimentos durante un mínimo de dos años.
(OMS, Comité de Lactancia Materna de la AEPED, Asoc. Americana de Pediatría, UNICEF).
.
La “cultura del biberón” confunde:
  • Lactancia materna exclusiva de 6 meses” con lactancia mixta (materna y artificial).
  • Lactancia materna “directa” (del pecho materno) y “diferida” (leche materna administrada con ayuda de un recipiente).
  • La recomendación de la OMS “hasta un mínimo de dos años, y a partir de ahí tanto tiempo como madre e hijo quieran” con “hasta un máximo de uno o dos años”.

A la madre que, llegado el momento de reincorporarse a su puesto de trabajo o el ejercicio de su profesión, quiere continuar la lactancia materna se le ofrece como “solución” el sacaleches, como si leche materna y lactancia materna fueran equivalentes, como si leche materna y madre fueran también equivalentes.

La “cultura del biberón” difunde prejuicios respecto a la lactancia materna en general, y la lactancia materna no interrumpida tempranamente, en particular. Le atribuye diversidad de consecuencias perjudiciales basadas en mitos. Da la espalda a las referidas recomendaciones, sustentadas en sólidas evidencias científicas.
.

Se sesga la información y se priva así a niños y madres del derecho a decidir sobre sus lactancias maternas, exponiéndolos impunemente a los riesgos de la lactancia artificial. Los perjuicios de no amamantar se extienden además a las familias y la sociedad en su conjunto, como se detalla en este documento, elaborado por el Comité de lactancia materna de la Asoc. Española de Pediatría (2010).

535353_1120841404623167_5830310636930721694_nLa “cultura del biberón” considera indicada la separación madre-bebé en circunstancias en las que no existe una causa médica: bebés prematuros, bebés que han de estar “en observación”, ingresos hospitalarios, pruebas médicas, durante las primeras horas para que la madre descanse o para tener “en observación” a la madre, etc.
.

No se debe separar, bajo ningún concepto, a una madre de su bebé, y tan solo en caso de vida o muerte estaría indicado, hasta que este peligro cese. 

El Comité de lactancia materna de la AEPED, publicaba hace unos días en su Facebook:

El contacto precoz piel con piel en las cesáreas

A pesar de ser una práctica recomendada y con reconocidos beneficios, al igual que en los partos vaginales, en pocos hospitales se pone en práctica el piel con piel en las cesáreas. En la mayoría de ocasiones, la principal barrera es la actitud de los propios profesionales. Es importante comprender la importancia de este momento y consensuar un protocolo que permita ponerlo en práctica con seguridad. Tras el nacimiento y si la madre y el bebé están estables se puede colocar al niño sobre el pecho de la madre mientras se termina la cirugía. Muchos bebés inician su primera toma en quirófano.
Preparar previamente el espacio, ayudará a realizarlo de forma más cómoda, colocar el arco un poco más abajo para dejar espacio, poner los electrodos de monitorización de la madre sobre los hombros en lugar de en el pecho y soltar las manos para que pueda abrazar al bebé.
Un paso más sería poder incorporar al padre para que participe de este momento irrepetible.
Las madres sometidas a una cesárea que pueden tener a sus hijos piel con piel durante la misma, viven la experiencia de una forma muy especial, se minimiza el sentimiento de pérdida del parto soñado y se favorece el inicio de la lactancia.

Fotografía de gettyimages

Fotografía de gettyimages

También es muestra de la “cultura del biberón” en la que vivimos, la ridícula duración del permiso de maternidad en España, 16 semanas, de las cuales solo están garantizadas para la madre 6.

El fracaso, en los últimos años, del intento de las asociaciones de apoyo a la lactancia materna en España de conseguir un permiso de maternidad de 6 meses (no se obtuvieron las 500.000 firmas necesarias para la Proposición de Ley de Iniciativa Legislativa Popular) es consecuencia de la cultura del biberón. El gran pediatra José Mª Paricio, dejaba constancia de esto en el XII Congreso FEDALMA en Alboraya, Valencia (abril 2015):

Es preciso continuar con políticas proteccionistas, normativas, promocionales y divulgadoras de la lactancia materna iniciadas en los últimos 40 años por instituciones de todo tipo, como OMS, ministerios de gobierno y asociaciones profesionales sanitarias.

El Código Internacional de Comercialización de sucedáneos de la leche materna (1981. OMS, UNICEF) vela por que les llegue a las madres una información clara y veraz sobre lactancia materna y que la imagen de la lactancia artificial difundida por los fabricantes y distribuidores del sucedáneo de leche materna no sea engañosa.

En España es de aplicación el Real Decreto 867/2008, que recoge la mayor parte de las disposiciones del Código, pero no se aplica a la leche de continuación ni a los biberones y tetinas.

La “cultura del biberón” ignora el Código, y son frecuentes las prácticas engañosas, como la publicidad de sucedáneos de leche materna, o la distribución de muestras en centros sanitarios.
blemil

Publicidad de leche artificial que incumple el Código Internacional de comercialización de sucedáneos de la leche materna (1981. OMS, UNICEF) y el Real Decreto 867/2008.

Escaparate de una farmacia que incumple el Código Int. de comercialización de sucedáneos de leche materna y el Real Decreto 867/2008.

Escaparate de una farmacia que incumple el Código Internacional de comercialización de sucedáneos de leche materna (1981. OMS, UNICEF) y el Real Decreto 867/2008.

En Mammalia, como asociación para la normalización de la lactancia materna, trabajamos para contribuir a que la sociedad sea más consciente de las diferencias entre “cultura del biberón” y “cultura de la teta”. Ambas cuentan con categoría en nuestro blog, donde recogemos información relacionada.

Si hablamos de la “cultura del biberón” es porque convive con una “cultura de la teta” en la que hemos evolucionado los humanos. Próximamente os contamos qué es para nosotras y cómo la vemos en nuestro entorno.