Ediciones de “Nanas de la cebolla” (Miguel Hernández) en la cultura de la teta y en la cultura del biberón

“(…)
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
(…)”

“Nanas de la cebolla”. Miguel Hernández. (Orihuela, 30 de octubre de 1910 – Alicante, 28 de marzo de 1942)

Encontramos con frecuencia en libros para niños este maravilloso y conmovedor poema de Miguel Hernández. Resulta esclarecedor fijarse en las ilustraciones y notas que los acompañan, y recomendamos a los Reyes Magos, tan ocupados en estos días, fijarse bien antes de decidirse por una edición.

Se puede acompañar este poema de dos maneras muy diferentes: una dentro de la cultura de la teta y otra dentro de la cultura del biberón. Como sabemos, la cultura del biberón es bien reciente en la historia de la humanidad y no estaba establecida aún en los años de la guerra civil española, cuando Miguel Hernández escribió “Nanas de la cebolla”.

En el libro “4 poemas de Miguel Hernández y una canción de cuna” (ed. Versos y trazos, ilustraciones de José Aguilar), se acompaña el poema dentro de la cultura del biberón.

Vemos imágenes de un biberón junto a unas cebollas; el niño solo, cogiendo cebollas a modo de sonajero y con chupete (burda imitación de plástico del pezón materno); una madre tocando al niño en la cuna solo con una mano, sin acercársele demasiado.

Ilustración de José Aguilar para el libro “4 poemas de Miguel Hernández y una canción de cuna” (ed. Versos y trazos).

Ilustración de José Aguilar para el libro “4 poemas de Miguel Hernández y una canción de cuna” (ed. Versos y trazos).

Ilustración de José Aguilar para el libro “4 poemas de Miguel Hernández y una canción de cuna” (ed. Versos y trazos).

Ilustración de José Aguilar para el libro “4 poemas de Miguel Hernández y una canción de cuna” (ed. Versos y trazos).

Muy distinto es el tratamiento que se le da en el libro “Corazón alado. Antología poética. Miguel Hernández” (ed. Vicens Vives). Las notas son de Juan Ramón Torregrosa y las ilustraciones de Jesús Galbán.

La primera nota explica que Miguel Hernández escribió este poema al recibir una carta de su mujer, Josefina Manresa, en la que le contaba que solo tenía para comer pan y cebolla. Él le contesta:

“El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche”.

Tanto esta nota como las tres siguientes, nos parecen muy aclaratorias para comprender el poema y los sentimientos del poeta. La lactancia materna, de gran protagonismo, se trata de manera acertada y bien situada en el contexto.

Nota 2. El hambre es un hielo negro que se sacia con la leche de la madre, quien se alimenta solo de cebolla, cuyas capas tiernas y jugosas son blancas y brillantes como la escarcha (“rocío de la noche congelado”), y esta, a su vez, fría como el hielo negro del hambre y las noches de Miguel en la cárcel.”

Nota 3. La sangre de la madre convierte en dulce de leche la cebolla (sangre de cebolla) y sacia el hambre del niño. Escarchar significa también “preparar confituras de modo que el azúcar cristalizado las recubra como si fuera escarcha.”

Nota 4. Josefina, esposa de Miguel, que era morena, convertida en luna (símbolo femenino), da de mamar al niño (se derrama hilo a hilo), que se traga la luna (el pecho de la madre).”

La ilustración desprende delicadeza y sensibilidad. Representa una imagen de lactancia materna real, en la que madre e hijo de se miran, se tocan, y el niño juega con la camisa de la madre. Esta se asemeja a una joven sencilla, de la época.

Ilustración de Jesús Galbán en el libro “Corazón alado. Antología poética. Miguel Hernández” (ed. Vicens Vives).

Y todo esto, por si a los Reyes Magos les resulta útil… ¡Feliz Año y felices Reyes!