“Mi experiencia como madre de una prematura extrema”, Inés García. Presentaciones de ponentes VIII. (XII Congreso FEDALMA, abril 2015. Alboraya, Valencia)

fiesta lactancia

Inés y su hija Héjole, en una Fiesta de la Lactancia Materna (Jardín de los Viveros, Valencia).

Me llamo Inés, y mi mayor logro en esta vida fue ser mamá  hace casi 9 años, por primera y única vez, a los 41 años.

Me costó mucho quedarme embarazada. Soñaba con tener un parto respetado y normal en mi casa, y me preparé para ello. Pero, estando embarazada de 24 semanas, entré en dinámica de parto debido a una infección de placenta, naciendo mi hija con 560 g dos días después. Fue una “prematura extrema”, puesto que la viabilidad de un bebé se sitúa a partir de las 23-24 semanas de gestación, aunque hay algún caso extraordinario en EEUU que sobrevivió con 22 semanas.

No voy a relatar todo lo que supusieron para mi hija y para mí estos 3 meses de incubadora, 2 de los cuales en la UCI neonatal, pero fueron semanas muy complicadas a nivel médico. Los prematuros, y más siendo extremos, se enfrentan a serias complicaciones médicas que hacen que la mortalidad sea alta, y las secuelas también.

con 5 dias nacida 560 gramos

Héjole, con 5 dias de vida (560 g).

En mi caso concreto tuve la suerte, la gran suerte, de que mi hija fuera dada de alta tres meses y pico después de nacer, coincidiendo más o menos con la fecha prevista de parto. En ese momento pesaba 2.525 g y no tuvo ninguna secuela médica. Este es el gran milagro, no solo que sobreviviera, sino que lo hiciera sin secuelas.

Respecto a la lactancia materna, aunque las tasas de éxito son bastantes bajas en prematuros, lo pude conseguir.

Al día siguiente de nacer mi hija, me preguntó el neonatólogo si le iba a dar leche materna. Por un lado me alegré de saber que podía darle mi leche, a pesar de su situación médica, pero también me sorprendió la manera que tuvo de decírmelo, como intentando convencerme de lo buena que es la leche materna para un prematuro. ¡No hacía falta convencerme de ello, ya lo daba por hecho! Pero luego lo entendí, porque muchas mamás en mi misma situación, ni siquiera lo intentaron.

¡Cuánto daño para los prematuros no darle importancia a la leche materna! Muchas mamás, en la línea del pensamiento general imperante, piensan que va a ser igual la leche artificial que la materna. Pero el prematuro está expuesto a graves infecciones, la leche materna es fundamental. Y no solamente es importante para el bebé, también lo es para la madre. Ella aporta algo a su hijo que le beneficia y de alguna manera fortalece el vínculo, roto por un nacimiento tan traumático.

La lactancia materna con un prematuro no es fácil. Durante mucho tiempo, hay que hacer extracción manual, para dársela por sonda. Es tan importante conseguir aumento de peso, e ingieren tan poca cantidad de leche, que se complementa la leche materna con fortificantes. Posteriormente, se pasa a dar la leche materna en biberón.

fotos hospitalEn el hospital, me topé con muchas dificultades para la lactancia materna. Para controlar si tomaba suficiente leche en la toma directa del pecho, utilizaban el método de doble pesada: la pesaban antes y después de la toma. Solo podía darle el pecho cada 3 horas, una grave contradicción con dar el pecho a demanda.

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Pañal de Héjole en la UCI.

Debido al bajo peso de mi hija, no tenía mucha fuerza de succión y como solo me dejaban 10 minutos de cada pecho, siempre tenía que complementar la toma del pecho con biberones de leche materna. En estas condiciones, hay que tener muy claro que se quiere apostar por lactancia materna.

Yo no dejé de ponerla al pecho nunca, los 10 minutos que me decían ellos, para que mi hija no perdiera el reflejo de succión, me oliera, me oyera. Mi meta era conseguir dar el pecho a mi hija, costara lo que costara. Tampoco tuve la suerte de estar en un hospital donde se practicara el “Método Madre Canguro”. El contacto piel con piel ayuda a la lactancia.

Solo decir que la primera vez que cogí a mi hija en brazos, un mes después de nacer, tuve una subida de leche tremenda. Increíble cómo reacciona el cuerpo cuando toca, ve y huele al bebé.

sacando leche 4Una madre tendrá más dificultades para establecer la lactancia materna con un prematuro, y más si se encuentra con un hospital como el mío, pero es posible.

Yo lo conseguí, a base de no darme por vencida, al mes y medio de estar en casa.

Mi método fue cambiar gradualmente las tomas de biberón de leche materna por tomas directas de pecho. Eso implicaba al principio muchas tomas, muy seguidas, porque mi hija tenía poca fuerza para succionar, y a la vez seguir sacándome leche con el sacaleches.

dando teta hospitalApliqué a rajatabla el dar pecho “a demanda”. Al principio, suponía darle el pecho cada media hora, debido a la poca cantidad que era capaz de ingerir y lo rápido que se cansaba.

Conforme fue ganando peso y fuerza, se fueron espaciando las tomas.

Existen muchas técnicas que se pueden usar para conseguir la lactancia materna, aún en situaciones tan complicadas, pero no se encuentran todo el apoyo ni la información necesarias en muchos hospitales y ambulatorios, y más cuando se trata de un prematuro.

La lactancia materna, no solo benefició a mi hija, sino que me ayudó a recuperar nuestro vínculo afectivo.

Le di el pecho durante 4 años y medio, y durante los 2 primeros años de vida fue parte importante de su alimentación. Mi hija creció a buen ritmo y sana. Es verdad que tuve que luchar contra mis propios miedos e inseguridades, y también con la desinformación de los pediatras y enfermeras.

Tuve que ir a contracorriente para conseguir mantener mi lactancia materna. Encontrar foros en Internet donde contactar con otras mamás que pensaban como yo, supuso una gran ayuda. Y sobre todo encontré toda la información sobre lactancia materna que faltaba en los Centros Sanitarios.

Mi intención siempre ha sido que mi experiencia anime a otras mamás, que vean que es posible y necesaria la lactancia materna en un prematuro. Ver que hay esperanza, que se puede, por muy duro que sea el camino. La recompensa que se obtiene con ello no tiene precio.

Inés García, mamá de Héjole.

con 8 a+¦os¡Gracias Inés!

 

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