Inés y Héjole, una prematura extrema y su lactancia materna

Héjole, con una semana de vida, 560 g.

Héjole nació a las 24 semanas de gestación con 560 g de peso. Ella y su madre fueron luchadoras incansables y obraron el gran milagro de que Héjole sea hoy una niña alegre y feliz, a punto de cumplir 8 años.

En este vídeo, Inés nos cuenta cómo vivió el proceso y su emocionante historia de lactancia:

 

Hoy, día del niño prematuro, queremos felicitar a Inés y a Héjole, y recordar de nuevo su vivencia. Qué mejor que las palabras de Inés, escritas en 2008, y el vídeo que ella editó:

Este vídeo muestra los pasos que di para conseguir dar de mamar a mi hija, nacida de 24 semanas (5 meses y medio de embarazo) y 560 g, para que pueda ayudar a otros en mi misma situación. Aunque no sea fácil, hay que intentarlo. Mi hija tiene ahora 28 meses (mayo 2008) y sigue con lactancia materna.

Para conseguirlo, tuve que dejar progresivamente los biberones de leche materna (recién llegada a casa tomaba 8 biberones al día, de 50 ml). En una toma, primero la ponía al pecho y luego le daba biberón. A la siguiente toma solo le daba teta a demanda.

La demanda al principio suponía tenerla casi todo el tiempo al pecho, porque no tenía fuerza. Al cabo de unas 3 o 4 horas, le daba un biberón, y otra vez teta a demanda, practicando lo más posible el método cánguro y el colecho.

Progresivamente fui espaciando las tomas de biberones. Poco a poco, mi hija también fue espaciando sus tomas de pecho.

Supongo que aparte del alimento, mi hija buscaba más cosas en tomar teta: relax, cercanía conmigo, consuelo, etc. Y yo también (fueron 3 meses separadas después de nacer).

En cuanto al peso, al principio la pesaba  cada 2/3 días, simplemente para comprobar que engordaba, lo cual era síntoma de que tomaba leche. Luego, con 2/3 meses de estar en casa, la pesaba cada 2 semanas, no hacía falta comprobarlo tanto.

Inés y Héjole en la Fiesta de la Lactancia Materna (2009. Jardines de Viveros, Valencia).

Animo a todas las madres de prematuros para que lo intenten. No es fácil, pero se puede conseguir, y es tan importante para los prematuros la lactancia materna, como para las mámas el contacto físico y la simbiosis con nuestros bebés, que nos ayuda a superar el “trauma” de ser separados de ellos, y a recuperar nuestros vínculos.

Inés, mamá de Héjole (mayo 2008)

Héjole hace unos días, con el primer pañal que llevó en la UCI cuando nació, el 12/XII/2005. Pesaba 560g y le venía muy grande.

¡FELICIDADES HÉJOLE!