La lactancia materna en “Mujeres”, de Eduardo Galeano

mujeres-galeanoOs ofrecemos hoy dos relatos del libro “Mujeres”, de Eduardo Galeano (1940 – 2015), el gran escritor recientemente fallecido, en los que aparece la lactancia materna. Os deseamos que los disfrutéis.


Tamara vuela dos veces

1983. Lima

Rosa fue torturada, bajo control de un médico que mandaba parar, violada, y fusilada con balas de fogueo. Pasó ocho años presa, sin proceso ni explicaciones, hasta que el año pasado la expulsaron de la Argentina. Ahora, en el aeropuerto de Lima, espera. Por encima de los Andes, su hija Tamara viene volando hacia ella.

Tamara viaja acompañada por dos de las abuelas que la encontraron. Devora todo lo que le sirven en el avión, sin dejar ni una miga de pan ni un grano de azúcar.

En Lima, Rosa y Tamara se descubren. Se miran al espejo, juntas, y son idénticas: los mismos ojos, la misma boca, los mismos lunares en los mismos lugares.

Cuando llega la noche, Rosa baña a su hija. Al acostarla, le siente un olor lechoso, dulzón; y vuelve a bañarla. Y otra vez. Y por más jabón que le mete, no hay manera de quitarle ese olor. Es un olor raro… Y de pronto, Rosa recuerda. Este es el olor de los bebitos cuando acaban de mamar: Tamara tiene diez años y esta noche huele a recién nacida.


Día de la lactancia materna

Bajo el techo ondulado de la estación de Chengdu, en Sichuan, centenares de jóvenes chinas sonríen para la foto.

Todas lucen idénticos delantales nuevos.

Están todas recién peinadas, lavadas, planchadas.

Están todas recién paridas.

Esperan el tren que las llevará a Pekín.

En Pekín, todas darán de mamar a bebés ajenos.

Estas vacas lecheras serán bien pagadas y bien alimentadas.

Mientras tanto, muy lejos de Pekín, en las aldeas de Sichuan, sus bebés serán amamantados con leche en polvo.

Todas dicen que lo hacen por ellos, para pagarles una buena educación.

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