Laboratorio de Análisis de Leche de la Universidad Politécnica de Valencia (LICOVAL): analiza leche materna “para ver si su composición es adecuada”

Cartel de LICOVAL (UPV), ofreciendo sus servicios. ¿”Lactancia con garantías” porque lo dice dicho laboratorio?

No solo la cantidad de leche producida, sino también su composición, depende de la forma en que mama el bebé. El niño controla el pecho para obtener el tipo de leche que necesita en cada momento.
“Un regalo para toda la vida”. Carlos González, pediatra y escritor.


Hace unas semanas, elLaboratorio de Análisis de Leche de la Universidad Politécnica de Valencia (LICOVAL) nos enviaba, a varias asociaciones de apoyo a la lactancia materna de la Comunidad Valenciana, un mail ofreciendo sus servicios. En concreto: análisis de leche materna.

Según nos cuentan, analizan la leche “para determinar si existe algún tipo de contaminación indeseada (detección de mastitis) y su composición (grasa, proteína y lactosa) para el adecuado crecimiento del bebé según su etapa evolutiva”.

El análisis de leche materna forma parte del diagnóstico y prescripción de tratamiento en las mastitis humanas, pero leer la segunda parte del objetivo del análisis nos deja completamente anonadadas e indignadas.

Nos hemos dirigido a este laboratorio y en su respuesta nos dicen que la composición de la leche se puede ver afectada por distintos factores, por ejemplo la alimentación de la madre o situaciones de estrés. Y que nosotras sabremos, porque hay mucha bibliografía, que hay factores externos que pueden afectar a dicha composición. Según nos indican, hacer un análisis nutricional de la leche puede hacer descartar que la alimentación mediante leche materna sea inadecuada.

Pero la composición de la leche casi no depende de lo que coma la madre, y el efecto del estrés en la lactancia materna es (en todo caso) temporal y breve. En una madre con dieta no saludable y en situación de estrés, su leche  y su lactancia materna también son los mejores para su hijo. Eso es lo que dicen los organismos con autoridad en la materia (OMS, Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, Asociación Americana de Pediatría). Efectivamente, hay mucha bibliografía.

La alimentación con leche materna solo puede ser “inadecuada” excepcionalmente y en esos rarísimos casos el “análisis” de leche tampoco tiene ninguna utilidad; resulta además contraproducente para la propia confianza de las madres y las familias.

Otro objetivo del servicio ofrecido de análisis de leche materna es la “Presencia / ausencia de antibióticos en la leche”. Esta información carece de interés para la lactancia materna (humana), a diferencia de lo que puede ocurrir para el uso industrial de leche de procedencia animal.

“La mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en muy pocas ocasiones es necesario suspender la lactancia. Puedes consultar dudas en la dirección www.e-lactancia.org”.

Recomendaciones sobre lactancia materna del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría

Resulta muy triste y cuanto menos increíble, que un laboratorio especializado en leche, de una Universidad, deje ver esta enorme ignorancia de lo que es la lactancia materna (humana). Suponemos que este desconocimiento les ha llevado a poner en el mismo plano a una mujer y a un animal productor de leche.

Las vacas, animales lecheros en nuestra cultura, han sido seleccionadas de forma artificial para dar leche a otra especie (la humana), creando el hombre razas que no existían anteriormente. El objetivo es que estas hembras den una gran producción lechera, cuanta más mejor, con unos criterios de calidad aceptables para los humanos (especie muy distinta, porque para sus terneros, la leche de su madre es siempre la mejor, como para todas las crías de mamífero).

Las mujeres, en cambio, han estado sometidas desde el principio de su existencia a la selección natural, que tiene como objetivo contribuir a la supervivencia de su propia especie.

“Los mamíferos hemos tardado muchos millones de años
en perfeccionar un proceso fisiológico que permite alimentar y proteger a las crías durante un cierto tiempo después del parto. La estrategia de la lactancia proporciona el alimento necesario, suficiente y adecuado, que cambia en su composición y propiedades durante el desarrollo de las crías, desde el nacimiento hasta la edad del destete”
José María Bermúdez de Castro
Co-director de las excavaciones e investigaciones en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, y vicepresidente de la Fundación Atapuerca.

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Es fácilmente entendible que los objetivos de mujeres y de hembras de anímales para producción lechera son muy diferentes. Pero, por el servicio que nos ofrecen, suponemos que los responsables de este laboratorio no se han parado a pensar en esta diferencia. Tenemos a bien informarles.

Habíamos oído historias parecidas de nuestras madres. Allá por los años 70 y 80 era frecuente que les analizaran la leche y ahora nos cuentan: “mi leche era buena“. La “mala leche” existe, y mucha, pero no tiene nada que ver con la que sale de nuestros pechos para nuestros hijos. Esas prácticas y creencias, propias de la cultura del biberón, eran frecuentes en el período de su máximo esplendor. Que se contribuya al mantenimiento de mitos desde instituciones serias nos llena de tristeza e indignación.

Es un mecanismo perfecto porque se adapta a las necesidades del niño en cada momento. Y en ello hay un acuerdo unánime de todas las sociedades científicas. Con su servicio, dejan entrever la posibilidad de que quizá haya una manera mejor de alimentar y cuidar a un niño, mensaje coincidente con los de las industrias de leche artificial.

Las hembras de animales lecheros no producen la leche perfecta para los humanos y ustedes trabajan en mejorarla y vigilar su calidad, pero eso ya es otro asunto. Estas hembras tampoco producen la cantidad que necesitan sus crías, sino mucha más, porque han sido seleccionadas para ello.

Volviendo a la leche de las madres humanas: responsables del laboratorio LICOVAL, ¿qué leche tenían pensado analizar? porque eso no lo pone en su publicidad. ¿La primera leche de la mañana, de mitad mañana, del mediodía o de la noche? ¿La del principio de la toma, la del final, la de en medio? ¿Analizarán la del principio de la noche y esa será mala para la tarde? ¿Analizarán la del final de la toma y tendrá posibilidades de ser declarada “obesogénica”? ¿O analizarán la del principio de la toma y entonces será “aguada”?

¿Cuál será el calificativo que recibirán las leches: “buena”, “mala” o “flojita”, tal como les decían a nuestras madres? ¿Habrá leche solo “regular”? ¿Qué componentes van a analizar, todos? ¿La analizan cuando acaba de nacer el niño y ya decretan el tipo de leche que producirá esa madre en toda su lactancia? ¿O cuando la lactancia esté ya establecida se podrá descubrir que ese niño no ha estado tomando una leche adecuada?

La información está al alcance de todos. Consideramos que si la revisan retirarán su ofrecimiento.

No sabemos qué cantidad de lípidos necesita un bebé (los libros de nutrición pueden decir cosas como: “los lactantes de entre seis y nueve meses necesitan entre x e y miligramos/kilo/día de lípidos”; pero no pueden decirnos cuántos lípidos necesita tomar Laura Pérez, de ocho meses, esta tarde a las 16:28), no sabemos qué cantidad de lípidos tenía la leche al principio de la toma, no sabemos cuántos mililitros de leche lleva tomados, no sabemos a qué velocidad está aumentando la cantidad de grasa en la leche en esta toma concreta, no sabemos qué cantidad de grasa tendrá la leche del segundo pecho, no sabemos qué cantidad de leche del segundo le cabrá en el estómago. ¿Y cómo hay gente capaz de decir cosas como: “A los diez minutos sáquelo del primer pecho para darle el segundo”? Pues vaya usted a saber. La ignorancia da alas a la audacia.
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No hay ningún motivo para cambiar de dieta durante la lactancia. (…) La composición de la leche casi no depende de lo que usted coma. Y la leche del biberón nunca será mejor que la suya.
(…)
Quienes hablan del estrés de la vida moderna olvidan que somos la primera generación de españoles que se han ido a la cama cada día con la seguridad de que al día siguiente también comerían. Las mujeres han dado pecho durante milenios, en situaciones mucho peores. (…) El efecto del estrés sobre la lactancia es temporal (…) y la leche acaba saliendo, por estresada que esté la madre. Lo que ocurre en la actualidad y no había ocurrido antes es que, cuando el bebé llora y se enfada, la madre le da un biberón. No son los nervios y preocupaciones los que hacen que se “vaya la leche”, sino los biberones.

“Un regalo para toda la vida”. Carlos González, pediatra y escritor.

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2 comentarios en “Laboratorio de Análisis de Leche de la Universidad Politécnica de Valencia (LICOVAL): analiza leche materna “para ver si su composición es adecuada”

  1. Brillante respuesta. Mi más sincera enhorabuena.
    Respuesta perfecta a tan vil ofrecimiento.
    Quisiera pensar que l@s señor@s responsables del laboratorio se han dejado llevar por la ignorancia (tan mala consejera), a la par que no han sabido ver la diferencia entre una mujer y su bebé, y una vaca, una oveja o una cabra y su cría.
    Lo que me interesaría saber es cuánto pretenden cobrar por este inútil servicio, porque gratis seguro que no es.
    Espero que esta gente abra los ojos después de este estrepitoso fiasco, y se interesen por formarse mejor y estudiar más sobre lactancia materna.
    Genial artículo!!!

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