Lactancia materna en la película “Un toque de canela”

“… Años después, comprendí que estaba relacionando la comida con las historias. Ambas requieren de un ritual esencial para ser más sabrosas: de una presentación.”
Un toque de canela.
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La tarjeta de presentación de la historia que cuenta “Un toque de canela”, es la lactancia materna. Una metáfora sobre el principio de nuestra cultura gastronómica, de nuestros sentimientos y amores. De cómo quedan grabados y forman parte de nosotros para siempre. Fue anunciada como la réplica mediterránea de “Como agua para el chocolate”, de la que hablamos AQUÍ.

La película, rodada en Atenas y Estambul, se estrenó en Grecia el 24 de octubre de 2003 batiendo un récord de taquilla. Dirigida por Tassos Boulmetis, Georges Corraface interpreta a Fanis Iakovides en la edad adulta.

Fanis Iakovides, profesor de astronomía y astrofísica en Grecia, recuerda su infancia en Estambul. Allí crece muy unido a su abuelo, su filósofo culinario y mentor, que le enseña que tanto la comida como la vida necesitan un poco de sal y especias para darles sabor.

Fotograma de la película “Un toque de canela”.

Por los disturbios de Estambul (1955) y hasta 1978, la mayor parte de los ciudadanos griegos que vivían en Estambul fueron deportados a Grecia, a pesar de que la mayoría de ellos nunca habían vivido allí antes. Casi toda la familia de Fanis fue deportada en 1964.

Cuando Fanis crece emplea sus habilidades culinarias para darle sabor a las vidas de los que le rodean. 35 años más tarde abandona Atenas y viaja de regreso a su lugar de nacimiento en Estambul para reunirse con su abuelo y su primer amor (Saime).

“Como todas las mujeres, la canela es dulce y amarga”.
Abuelo de Fanis
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Notas del director

Nací en Estambul en 1957 y me trasladé a Grecia con mi familia tras la deportación de 1964. Después de 30 años volví a Estambul para visitar nuestro antiguo hogar, la tienda de mi padre y el colmado de mi abuelo.

Cuando toqué al timbre de la escuela, la señora Emilia, mi profesora de primaria, abrió la puerta. No la había visto desde entonces. Mis dos abuelos nacieron y murieron en Estambul.

Los griegos inmigrados a Estambul eran miembros activos y dinámicos de una comunidad próspera (y no miembros pasivos e inactivos de una minoría). No obstante, tuvieron la mala suerte de sufrir las consecuencias de un conflicto político: por un lado estaba la política turca extendida en todo el país que con una paciencia hábil y perdurable consiguió despoblar una parte floreciente de la minoría, y por el otro lado estaba la política griega corta de miras que sin una estrategia ni una visión de futuro nacional provocó sin darse cuenta la despoblación de esa próspera sociedad griega que vivía en Estambul.

Por lo tanto, la ira que se respira en mi película está dirigida principalmente a los griegos y no a mis “enemigos”. Un toque de canela es la narración de un hombre de Estambul de la historia de su vida a un diplomático, que no está necesariamente de su parte…
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