Las nodrizas a sueldo del Hospital de En Clapers (S. XIV, Valencia)

Albaranes o notas anónimas encontradas por el administrador del hospital de En Clapers entre la ropa de niños expósitos. Fines del siglo XIV (Valencia).

“Ací són escrites les soldades de les dides qui tenen en comanda les criatures que lancen en l’espital e donen a mamar a.quells, que no sap hom qui és lur pare, e a.lguns pobres que les mares són malaltes o que no un ltyt”.

Epígrafes que anteceden al capítulo de gastos correspondientes a las nodrizas. Libro de administración del Hospital de En Clapers (años 1396-97).

Siempre ha habido mujeres que han amamantado altruistamente a otro niño a la vez que al suyo. También existen desde muy antiguo mujeres que lo han hecho profesionalmente, las nodrizas o amas de cría, como servicio contratado por las madres que no amamantaban a sus bebés por diversos motivos (clases altas, enfermedades, prejuicios…) o por fallecimiento.

Amas de cría

La Valencia del último cuarto del siglo XIV, descrita por Francesc Eiximenis (1330-1409) como una ciudad donde abundaba la gente «comunament pobra e deserta de béns temporals», contaba con instituciones para atender a los huérfanos y los expósitos, víctimas de la pobreza, miseria, intolerancia y el temor a la condena de la sociedad por delitos contra la moral dominante (de los que el niño sería la prueba fehaciente).

El abandono de niños era una realidad relativamente frecuente en la ciudad medieval. Solían llevar, cosido a la ropa o colgado en el cuello, un albarán anónimo en el que se daban algunos detalles de la criatura, como su nombre o si estaba bautizada.

La supervivencia del huérfano o expósito lactante requería, en un primer momento, su entrega inmediata a una nodriza, de cuya búsqueda urgente y salario se encargaban, por regla general, hospitales o parroquias. El hospital de la Edad Media cumplía una misión fundamentalmente caritativa; en él recibían gratuitamente alimento, vestido, albergue y atención médica las personas sin recursos, en aquellos momentos en que su pobreza adquiría los perfiles más dramáticos.

En la ciudad de Valencia había en aquella época al menos tres centros donde se dispensaba la asistencia hospitalaria al huérfano o expósito durante los primeros meses de vida, cuyo objetivo prioritario era la supervivencia de la criatura: el monasterio-hospital de Sant Ecent (fundado por Jaime I y dirigido por eclesiásticos), el de la Reina (de nombre oficial Santa Llúcia) y el de En Clapers (de nombre oficial Santa Maria), fundados en los comienzos del siglo XIV y administrados por personas designadas por las autoridades municipales.

El Hospital de En Clapers estaba situado en lo que hoy es la esquina de las calles Sagunt y Poeta Monmeneu.

Situación del Hospital de En Clapers: en lo que hoy es la esquina de las calles Sagunt y Poeta Monmeneu (Valencia).

Vamos a comentar algunas historias curiosas sobre la lactancia materna mediante nodrizas en el hospital de En Clapers, actividad muy desconocida y de la que solo nos llegan detalles a través de los ocho volúmenes de los libros de administración del propio hospital (último cuarto del siglo XIV), y que tienen la particularidad de ser los más antiguos de todos los inventariados hasta el momento en los archivos valencianos.

El administrador y médico del mismo era el poeta Jaume Roig, quien en su famoso Espill cita a las amas de cría –dides en catalán-, cuyos salarios constituían entre el 15 y el 20 por 100 del presupuesto anual, según palabras que pone en boca de la hospitalera:

«Perfer les obres
e tantes dides
no hi basta’nvides».
(A duras penas puede (el hospital) hacer las obras y pagar a tantas nodrizas).
Jaume Roig, “Llibre de les dones”, o “Spill”.

 

El Hospital de En Clapers procuraba la atención a las criaturas de diferentes maneras:

  • El hospital se hacía cargo de los gastos derivados de la crianza y encomendaba al niño a una nodriza. Las nodrizas, tras haber concertado con el administrador del hospital el salario a percibir, se llevaban las criaturas a sus domicilios, aunque el centro hospitalario seguía siendo responsable de ellos.
  • Otra modalidad, el régimen de ayuda, consistía en ayudar económicamente a la familia de la criatura durante la lactancia, a fin de que fuese aquella, y no el hospital, quien contratase directamente a la nodriza.

La primera modalidad era, sin duda, la más importante y generalizada.

Los libros de administración permiten localizar la ubicación de las viviendas de las nodrizas, dándonos a conocer otros datos curiosos, como las profesiones de sus maridos.

Se trataba de gente humilde, de oficios muy variados (la mayoría labradores), que habitaba en puntos diversos de la ciudad e incluso en localidades de su entorno rural, algunas de ellas distantes hasta 25 km del hospital. En el camí de Morvedre vivían muchas, en las proximidades del hospital. Dentro de la muralla, destaca la mayor concentración de amas de cría en el popular barrio de la Xarea, próximo a la Judería.

Localización de los domicilios de las nodrizas a sueldo del Hospital de En Clapers (Siglo XIV, Valencia), situado en lo que hoy es la esquina de las calles Sagunt y Poeta Monmeneu.

Los cambios de nodriza a lo largo de la lactancia de una misma criatura eran relativamente frecuentes y a veces consta el motivo, como haberse quedado sin leche el ama, o no tener la suficiente, lo que hace sospechar algún tipo de control por parte del hospital. También era frecuente que una misma nodriza se encargara sucesivamente de diversos niños.

Una historia curiosa de rechazo, que refleja la actitud popular ante el fenómeno racial, es el que padeció una niña negra, “Benveguda la negra” y que por su color (“negra como la olla”, según el administrador) no duraba más de unos días en manos de una misma nodriza. El responsable máximo del hospital, anota sorprendido al margen de su libro, cuando la niña pasa a los brazos de su octava madre de leche: “VIII dides, ab aquesta”. E insiste en que era el color lo que motivaba tantos cambios en tan poco tiempo, dándonos detalles como que en una ocasión la nodriza hubo de abandonar a la criatura forzada por el marido, quien no quería tenerla en su casa.

El 20 de abril de 1397, unos diez meses después de su clandestina llegada al hospital, la niña negra -fruto, probablemente, de relaciones sexuales ilícitas de una mujer con un esclavo africano- había tenido ya hasta diez nodrizas (una media de una por mes), según consigna el administrador: “són X dides ab aquesta, solament d’aquesta Benveguda”.

Al terminar el periodo de lactancia (generalmente duraba hasta el tercer año), el ama de cría también se encargaba de “desmamar” al niño, iniciándolo en tomar alimentos sólidos. Dicha operación solía durar un mes, y el hospital había de pagarle por este último servicio un precio estipulado previamente.

Una vez realizado el destete el niño volvía al hospital, en espera de su destino definitivo hasta la mayoría de edad. Durante el período en que estaba encomendado a la nodriza, los gastos de ropa y medicinas corrían también a cargo de la institución.

Así, el hospital de En Clapers ofrecía, en la Valencia del S. XIV, una asistencia organizada, estructurada según dos fases sucesivas de la vida infantil, lactancia y post lactancia, cada una de las cuales tenía un objetivo prioritario a conseguir: supervivencia e integración social del niño, respectivamente. En ambas fases encontramos el objetivo de no aislamiento del menor del mundo exterior, conectando sociedad e infancia marginada, y no creando una barrera entre las dos.

Esperamos que os haya gustado este curioso retazo de historia.

Agradecemos al grupo Valencia antigua: Historia gráfica la información aportada.