Leche materna: plásticos adecuados para almacenarla.

Símbolo del plástico de uso alimentario.

 

Use vidrio o plástico, lo que tenga a mano. Lo importante es que sean recipientes de fácil limpieza, con tapa, y que si son de plástico sean de uso alimentario (llevan grabado el símbolo de la copa y el tenedor).

            “Un regalo para toda la vida”,  Carlos González.

En el programa “Alimento y salud” de Radio 5, se entrevistó hace unos días a José Ángel Garde, técnico del departamento de tecnologías del envase de AINIA, para dar algunas de las claves que nos ayudan a reconocer cuándo estamos ante un envase seguro. Hace algún tiempo, nos pusimos en contacto con José Angel Garde para comentar algunos aspectos sobre envases para conservar la leche materna.

No se pueden usar los envases de una forma indiscriminada. Si van a estar en contacto con alimentos, hemos de asegurarnos de que seguimos las recomendaciones del fabricante para su uso, bien observando la base o su embalaje (cuando lo adquirimos).

Los materiales tendrían que estar elaborados de manera que no transfieran sus componentes o sustancias a los alimentos en cantidades que puedan representar un peligro para la salud humana, provocar una alteración de las características organolépticas o una modificación inaceptable en la composición de los alimentos.

Así, el Reglamento 1935/2004, junto al Reglamento 2023/2006, establece unos criterios generales que todo material en contacto con los alimentos debe cumplir.

Consideramos deseable que un alimento tan preciado como la leche materna (nuestro oro blanco líquido), destinado para lo que más queremos: nuestros hijos, se conserve en envases de uso alimentario.

Esto requiere especial relevancia si la leche materna es para bebés prematuros, por su delicado estado, sobre todo en el caso de que todas las tomas de leche materna se realicen en envases plásticos.

Lamentablemente, muchos profesionales sanitarios recomiendan botecitos de análisis para conservar la leche materna extraída. Pero el material plástico de estos botes no tienen tiene la calidad requerida para conservar ningún alimento y tampoco la leche materna.

Los argumentos: “son baratos”, “están esterilizados” o “si los lavas les quitas los gases que los esterilizan”… no justifican su uso, pues no cumplen los requisitos mínimos para conservar ningún alimento. Hay otras formas de ahorrar sin sacrificar la seguridad, como reutilizar botes de cristal.

José Angel Garde nos comentaba además que el plástico para uso en contacto con alimentos infantiles (como el plástico que recubre internamente las tapas de envases de cristal para papillas), ha de cumplir unas condiciones aún más exigentes que el resto.

En el caso de embalajes pequeños, para los que la relación entre superficie y volumen es mayor, la migración resultante es más alta.

Para los lactantes y niños de corta edad, que consumen más cantidad de alimento por kilogramo de peso corporal y aún no tienen una nutrición diversificada, procede adoptar disposiciones especiales con objeto de limitar la ingesta de las sustancias cedidas por los materiales en contacto alimentario.

A fin de permitir con embalajes de pequeño volumen la misma protección que con embalajes mayores, el límite de migración global para los materiales de contacto destinados a embalajes de alimentos para lactantes y niños de corta edad debe estar asociado al límite en el alimento, y no a la superficie del embalaje.

Artículo 26 del Reglamento (UE) n ° 10/2011 de la Comisión, de 14 de enero de 2011, sobre materiales y objetos plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos Texto pertinente a efectos del EEE 

Diario Oficial n° L 012 de 15/01/2011 p. 0001 – 0089