“Vínculos de leche y oposiciones sociales. Lactancias maternas a través de los tiempos y las culturas”, Marta Ausona. Presentaciones de ponentes IV. (XII Congreso FEDALMA, abril 2015. Alboraya, Valencia)

En mi ponencia en el congreso FEDALMA 2015, me propongo compartir diferentes aspectos de esta articulación centrándome en las diversas maneras de vivir y ver las lactancias tanto desde un punto de vista histórico como a través de diferentes culturas y sociedades, para acabar analizando por qué pienso yo que, a día de hoy, la lactancia materna es un tema conflictivo en nuestra sociedad, a pesar del aumento de esta práctica y sus demostrados beneficios para las madres y los bebés.

Marta Ausona (antropóloga)

Marta Ausona.

Me llamo Marta Ausona Bieto. De todas las maneras posibles de presentarme decido hacerlo diciendo que soy mujer, madre y antropóloga. Estos tres aspectos unidos hicieron que, al iniciar mi doctorado en Antropología Social y Cultural, hace ya tres años, me decantase, no sin dudas, a estudiar las maternidades y las crianzas contemporáneas. Decisión de la cual, hoy por hoy, puedo decir que no me arrepiento.

Podría haber escogido, como campo de estudio, cualquier otro tema donde me expusiese menos pero mi maternidad y mi lactancia me hicieron reflexionar y replantearme, como a muchas otras madres, diferentes cuestiones. Me abrió numerosos interrogantes dirigidos hacia mi sociedad y cultura. Interrogantes sobre el control social y los tabúes acerca del cuerpo femenino, en un tema considerado tan íntimo y privado -y que a la vez acaba siendo tan público- como la relación con los hijos y la forma de criarlos. Y a la vez, interrogantes tanto sobre las diferentes maneras de vivir la lactancia y la maternidad –tanto ahora como en el pasado, tanto aquí como allá-, como sobre sus representaciones y cómo, desde diferentes corrientes feministas, se las atacaba o se las defendía.

Así pues, emprendí este reto apasionante y complejo que es el estudio de las maternidades y las lactancias. En él sigo. En el camino, me encontré con otras dos antropólogas y madres: Laura Cardús y Serena Brigidi. Juntas decidimos crear un grupo de investigación al que hemos llamado MATER-Observatori de les maternitats i paternitats contemporànies.

Sobre la maternidad, podría empezar diciendo que la antropóloga Mª Luz Esteban decía que, lejos de ser un tema marginal, “la maternidad es un campo privilegiado para comprobar la articulación entre ideología y cultura”.

En mi ponencia en el congreso FEDALMA 2015 me propongo compartir diferentes aspectos de esta articulación centrándome en las diversas maneras de vivir y ver las lactancias, tanto desde un punto de vista histórico como a través de diferentes culturas y sociedades, para acabar analizando por qué pienso yo que, a día de hoy, la lactancia materna es un tema conflictivo en nuestra sociedad, a pesar del aumento de esta práctica y sus demostrados beneficios para las madres y los bebés.

Como dice Elena Soler:

La leche humana es el único alimento que como mamíferos producimos. Más allá de su función nutricia es un fluido corporal biológico que tiene fuertes y diversos componentes simbólicos en muchas culturas, sobre todo en la creación de vínculos de parentesco. Estos vínculos han sido utilizados durante siglos en diferentes sociedades y períodos históricos con fines muy diversos en función de los intereses de cada persona, grupo cultural o sociedad, como pueden ser: la alianza entre grupos, la lealtad y fidelidad entre clases sociales y el establecimiento de la paz entre grupos enemigos.

Mujer masai amamantando a su hijo.

Como ejemplos de estos lazos encontramos que los masais, estudiados por Hollis en 1905, utilizaban la leche humana para sellar, a través de una lactancia cruzada, pactos de paz con grupos enemigos.

Resulta interesante saber que, cuando no les interesaba que la paz fuese duradera, en lugar de compartir la leche humana, recurrían a pactos de sangre. Las prácticas de lactancia materna, como vemos, muestran una gran diversidad cultural e histórica. La leche humana, hasta la aparición del biberón, fue un alimento indispensable para la supervivencia de la especie.

No obstante, no siempre es la madre biológica quien amanta a sus hijos o la única que lo hace. La duración de la lactancia materna también presenta variables históricas, económicas y socio-culturales.

La importancia de la leche humana, tanto en el transcurso de la historia como en las diferentes culturas, es innegable. Importante no solo por su capacidad biológica de alimentar, sino también por su capacidad simbólica de nutrir y de crear diferentes tipos de vínculos, símbolos y valores morales. Como es el caso de la Caritas Romana que parte de una leyenda recogida, entre otros, por Valerio Máximo (30 d. C.) donde Pero, como muestra de devoción filial, amamanta a su padre Cimón, encarcelado y sentenciado a morir de hambre. En otras versiones es a su madre a la que amamanta.

“Caridad romana”. Rubens, 1612. Museo Hermitage (San Petersburgo).

Pero… ¿qué sucede en nuestros días en Occidente? ¿Por qué amamantar a demanda, a lo largo de años y en lugares públicos suscita tantas críticas?

Hay muchos factores que inciden en esta visión crítica de las lactancias maternas actuales. Por una parte la irrupción, comercialización y los intereses económicos de la leche de fórmula transformaron los significados, vínculos y prácticas, construidos durante siglos, de la lactancia materna.

La leche de fórmula se presentó como una nueva forma de criar “moderna”, “práctica” y “liberadora” de la mujer enfrente de una lactancia materna que, por ciertos sectores feministas se ve, aún hoy en día, como un “retroceso” en el avance de las mujeres y una forma de “esclavitud”.

Portada de la revista “Time”, mayo 2012.

Por contra, afortunadamente, otras corrientes feministas la ven como un “acto de soberanía alimentaria” y/o un “acto político de insumisión” (Isabel Aler).

Al mismo tiempo, a las madres que dan el pecho, se las puede llegar a ridiculizar públicamente dudando de su humanidad, como el famoso artículo ¿Madre o vaca? aparecido en El Mundo, o llamándolas peyorativamente talibanas de la teta. Hechos que encuentran respuesta en las madres, reivindicando, justamente, la condición mamífera de la especie humana.

Otras críticas y presiones que reciben las madres que amamantan se centran en la “dependencia materno-filial” y el hecho de “malcriar” a los hijos. Las críticas a la dependencia materno-filial responden al orden simbólico individualista que vertebra la Modernidad.

A grosso modo, el individuo es visto como un ente “independiente” al que se le tiene que hacer “autónomo” cuanto antes mejor. Este dogma individualista occidental oculta las interdependencias e interconexiones existentes entre los seres humanos. La lactancia materna muestra estas interconexiones e interdependencias que generan, el lugar de diluirlas, las identidades y las personas. Las críticas al malcriar pueden interpretarse como un intento de disciplinar los cuerpos de la madre y de los hijos, imponiendo un determinado control social a través del control corporal.

Por tanto, tal y como expondré en el Congreso FEDALMA 2015, podríamos decir que ciertas formas de ejercer la lactancia materna actualmente –a demanda y sin límite de tiempo- son percibidas, desde el orden simbólico dominante, como una contaminación a la noción occidental de “individuo independiente” a la vez que, para quienes las practican, son una de las formas de constituir personas libres y de escapar de un determinado control social sobre el cuerpo.

Marta Ausona (antropóloga)

¡Gracias Marta!

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