“Nuestras reservas ante los bancos de leche humana”. Nuestro artículo en la revista Ob Stare

1998-097 Prem HospitalNuestras compañeras de Mammalia, Mar Alegre y Elisa Medina, publicaron recientemente el artículo que os ofrecemos a continuación, en el número 22 de la revista Ob Stare (otoño 2012), dedicado a los bancos de leche humana.

Nuestras reservas ante los bancos de leche humana

Hasta septiembre de 2008 no habíamos dedicado especial atención al tema de los bancos de leche. Entonces, asistimos al V Congreso FEDALMA (Federación Española de Asociaciones y Grupos Prolactancia Materna) en Zaragoza: “Lactancia Materna: Por un desarrollo sostenible“.

Allí pudimos escuchar la interesantísima ponencia de la Dra. Concepción de Alba (IBCLC, neonatóloga) con el título Bancos de leche, dentro de la mesa redonda Tecnología alrededor del amamantamiento“.

La Dra. De Alba  destacó que los objetivos de un banco de leche deben ser los siguientes:

1) Promocionar la lactancia materna entre la población.
2) Ofrecer como primera opción leche materna donada a niños enfermos cuyas madres no pueden ofrecerla en un momento determinado.
3) Investigación.

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Desde este planteamiento, que hacemos propio, el primero de los objetivos de un banco de leche debe ser servir de promoción de la lactancia materna. Pero la promoción de la lactancia materna no puede quedar en una mera declaración de intenciones, ya que actualmente son pocos los profesionales -y centros sanitarios- que  no se declaren “prolactancia”.

Es necesario conocer las recomendaciones sobre lactancia materna de la OMS y el Comité de lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría, la fisiología de la lactancia y las condiciones óptimas para su mantenimiento; así como reconocer la importancia de los grupos de apoyo. Puede constituir una garantía de este conocimiento y apoyo a la lactancia materna haber obtenido un reconocimiento por parte de entidades con autoridad en la materia.

 Así, el banco de leche puede tener sentido en un hospital reconocido como hospital IHAN. La “Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia” (IHAN) fue impulsada por la OMS y UNICEF para fomentar que más hospitales y centros sanitarios adoptaran prácticas que protegieran, promovieran y apoyaran la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento.

Los hospitales interesados en obtener dicha acreditación han de seguir una serie de directrices: los “Diez Pasos” hacia una feliz lactancia. Entre ellos, ayudar a las madres a iniciar la lactancia en la media hora siguiente al parto (Paso 4); mostrar a las madres cómo amamantar y cómo mantener la lactancia incluso si tienen que separarse de sus hijos (Paso 5); o practicar el alojamiento conjunto -permitir que las madres y los recién nacidos permanezcan juntos las 24 horas del día- (Paso 7).

Además, los centros sanitarios deben respetar el Código internacional de comercialización de sucedáneos de la leche materna (OMS, 1981), que prohíbe las muestras gratuitas, su distribución a través del sistema de salud y dispone que los centros sanitarios no exhiban carteles ni productos. El Código se aplica a todos los sustitutos de la leche materna, y a los biberones y tetinas.

Desde nuestro punto de vista, la acreditación IHAN constituye un mínimo, de forma que el hospital que la tiene goza de la presunción de que protege y promueve la lactancia materna, presunción que puede destruirse si lleva a cabo prácticas que no concuerdan con los “Diez Pasos”.

Respecto al segundo de los objetivos que, según la Dra. De Alba, debe tener un banco de leche, indicaba concretamente:

La leche de los bancos debe servir para ALGUNOS grandes prematuros HASTA QUE su madre lacte; salvo enfermedad materna grave GRAVÍSIMA: leche de su madre para el bebé.

Comentaba la neonatóloga que las palabras destacadas (las destacó así ella), no se tienen suficientemente en cuenta y que el principal riesgo de los bancos de leche es precisamente que disminuya el apoyo a la lactancia materna.

Esta aseveración resulta sorprendente para la cultura del biberón en la que nos hallamos inmersos, que reduce la lactancia materna a leche materna, a “producto” a imitar, reproducir o sustituir; pero no puede ser más acertada bajo el prisma de la cultura de la teta, que contempla el amamantamiento como la forma normal de alimentar y cuidar a las crías en nuestra especie.

Este objetivo de los bancos de leche debería interpretarse atendiendo a lo que recoge la Estrategia mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño (OMS, UNICEF). En su punto 18 (apartado “otras opciones de alimentación”), establece:

Solo en circunstancias excepcionales puede considerarse inadecuada para un lactante la leche de su madre. En esas escasas situaciones sanitarias en que los lactantes no pueden, o no deben, ser amamantados, la elección de la mejor alternativa -leche materna extraída de la propia madre del lactante, leche materna de una nodriza sana o de un banco de leche humana, o un sucedáneo de la leche materna ofrecido en una taza, que es un método más seguro que el biberón y la tetina -depende de cada circunstancia.

Es decir, no puede perderse de vista el hecho de que la leche materna “donada” no es la forma idónea de alimentación para el bebé, sino la tercera mejor opción, en el caso de que no sea posible el amamantamiento ni la lactancia materna diferida. Solo cabe hablar de “buen uso” de la leche donada si se cumple la premisa de que no es posible, o no es posible en un momento o período determinados, el amamantamiento o la extracción de la leche de “la madre”.

2002-m062PremHMASabremos que se cumple esta premisa si existe una garantía de que el hospital con banco de leche apoya y promueve, de verdad, la lactancia materna: piel con piel madre e hijo tras el nacimiento, alojamiento conjunto, acceso libre 24 horas a los padres en Neonatos o UCI pediátrica, y personal capacitado en lactancia materna que ofrezca un apoyo adecuado a la madre y le muestre cómo continuar la lactancia incluso en el caso de ser necesaria una separación.

Si no existe esa garantía, el riesgo de que un banco de leche haga disminuir el apoyo a la lactancia materna, como destacaba la Dra. De Alba, no es un riesgo menor. ¿Cómo puede materializarse este riesgo?

En lo relativo al niño, se materializa el riesgo si se ofrece la leche donada como primera opción cuando el niño es capaz de mamar o de tomar leche de su madre administrada por otro medio. El caso más flagrante se presenta cuando a un niño prematuro se le separa de su madre por protocolo hospitalario, sin justificación médica, y se le ofrece leche del banco.

En los casos en que no es posible establecer la lactancia materna directa ni diferida, la leche de otra mujer es la “mejor” alternativa, en la mayoría de ocasiones de forma provisional, “hasta que” sea posible la relactación. Pero existen  muchos casos en que no existe razón para administrar leche de banco a un niño prematuro y al hacerlo se les priva, a niño y madre, de la lactancia que “hubiera podido” ser.

Cuando una madre da a luz antes de tiempo produce leche distinta, especialmente adaptada a las necesidades de este bebé: contiene más proteínas, calcio, sodio y otros nutrientes que la leche materna para un bebé nacido a término. En los hospitales en que se practica el cuidado madre canguro se mantiene al bebé en contacto piel con piel con su madre. De esta forma regula mejor la temperatura, respira mejor, engorda más, tiene menos infecciones y su desarrollo psicomotor es mejor.

¿Todo esto puede sustituirse por “leche donada”? No, y es un motivo por el que un banco de leche solo tiene sentido en un hospital donde se practique el cuidado madre canguro.

Y la madre, ¿cuándo no puede amamantar a su bebé? Hay muy pocas enfermedades maternas que contraindiquen la lactancia, y muy pocos tratamientos incompatibles con la lactancia.

El riesgo de que el banco de leche haga disminuir el apoyo a la lactancia materna se materializa cuando se indica cortar la leche tras el nacimiento o el destete, y administrar leche “donada” para el niño sin que exista justificación fundamentada para ello.

En la página www.e-lactancia.org (elaborada por el Dr. Paricio y su equipo) puede consultarse compatibilidad de un medicamento con la lactancia, y en caso de incompatibilidad, la alternativa de un medicamento compatible. Nuevamente, solo en un hospital donde el personal que trate con madres y bebés esté informado y fomente de verdad la lactancia materna puede tener justificación la existencia de un banco de leche.

En definitiva, el buen uso de los bancos de leche solo es posible desde la cultura de la teta. La cultura del biberón reduce la lactancia materna a “leche materna”, olvida que es mucho más que leche, que es una vivencia y que pertenece no solo al bebé sino también a la madre. Desde esta perspectiva es fácil sustituir el producto “leche materna” por otro producto de la misma categoría “leche materna” con la especialidad “donada”, y hacer, por tanto, un mal uso de los bancos de leche.

Fomentemos la lactancia materna, recuperemos una cultura que ha sido vilipendiada durante años y en ella sí será posible un buen uso de aquellos.

2010-646m¿Y la madre donante? Se trata de una madre que de forma absolutamente generosa  acompaña su lactancia con la extracción, conservación y transporte de su leche para ofrecerla a un banco.

¿En qué contexto tiene eso lugar? En la cultura del biberón en que nos encontramos, el mensaje que erróneamente se transmite de forma habitual es que hay mujeres que tienen “mucha” leche y mujeres que tienen “poca”, cuando lo cierto es que la gran mayoría de mujeres son capaces de amamantar y que la leche que produzcan desde el momento en que se conviertan en madres será (si no hay interferencias), no “mucha” o “poca”, sino “suficiente” para su hijo.  

En ocasiones, cuando aquel erróneo mensaje se transmite desde el ámbito sanitario (por ejemplo, en grupos de preparación al parto o talleres de lactancia), se acompaña del consejo: si te “sobra” puedes hacerte donante. Se omiten, por desconocimiento, otros usos que la madre podría darle a esas pequeñas cantidades de leche almacenadas,  como ofrecerla a cualquier otro miembro de la familia. Parece, desde aquel planteamiento, que la única alternativa a la donación a un banco sea el desagüe.

Suele olvidarse desde la cultura del biberón que  la extracción de leche no forma parte de una lactancia normal en la que madre y bebé permanezcan juntos, sino que suele constituir un “medio” para mantener la lactancia en situaciones de separación.

Se trata de una técnica que se ha de aprender y para algunas madres puede resultar pesado, perjudicando así la vivencia de su lactancia. Cuando la extracción no es un medio para mantener la propia lactancia sino para “ayudar” a otra lactancia, los bancos de leche deberían garantizar que a esa “leche” se le va a dar un uso adecuado, que ese esfuerzo que realiza la “madre donante” está justificado.

En definitiva, que cuando una madre dona leche, el destino de esa leche no pueda ser en ningún caso “reemplazar” la leche de otra madre que hubiera podido ser madre “lactante” -en vez de madre “receptora”- de haber contado con un apoyo adecuado. Por eso, un banco de leche solo nos merece confianza en un hospital que tenga el respeto debido a las madres, los niños y sus lactancias.

banco lecheEl cartel de promoción (imagen de la dcha.) de un banco de leche de un hospital de nuestra ciudad no nos convence: la imagen es la de un bebé solo, con un chupete como única compañía.

¿Su madre ha fallecido?, ¿es huérfano también de padre? No podemos dejar de preguntarnos si no hay madre, ni padre, ni abuelos que puedan tener a este niño en el lugar que es natural para él, el regazo.

El lema del cartel, “Un regalo para toda la vida”, en clara alusión a la leche donada -que con inmejorable intención ofrecen tantas madres donantes- nos recuerda al título de la gran obra del pediatra y escritor Carlos González. En este libro se dice, de la lactancia materna: “es un regalo, aunque es difícil saber quién da y quién  recibe”. Con esta afirmación no podríamos estar más de acuerdo.

Mar Alegre y Elisa Medina
Mammalia. Asociación para la normalización de la lactancia materna (Valencia).

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2 comentarios en ““Nuestras reservas ante los bancos de leche humana”. Nuestro artículo en la revista Ob Stare

  1. Tenia muchisimas ganas de leerlo. No me ha defraudado y estoy de acuerdo absolutamente con todo. No se puede explicar mejor. Gracias por ponerlo.

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