“Razones” para amamantar, ciencia y experiencia

El “American Institute for cancer research” (AICR) publicó el pasado mes de abril (2013) un estudio que concluye que las madres que amamantan reducen su riesgo de muerte prematura.

En el estudio se observa que las madres que amamantan a sus bebés al menos durante 6 meses reducen un 17% el riesgo de morir prematuramente respecto a las mujeres que no han amamantado. Incluso en los casos de lactancias de duración inferior a 6 meses se reduce el riesgo un 13%.

La lactancia materna está relacionada con un menor riesgo de muerte prematura causada por cáncer o enfermedades cardiovasculares.

Por ello, entre las diez recomendaciones para la prevención del cáncer de la AICR, se encuentra: 

9- Para las madres es mejor la lactancia materna exclusiva durante 6 meses y luego añadir a la dieta del niño otros líquidosy alimentos.

Estas conclusiones y recomendaciones resultan verdaderamente interesantes y aportan datos científicos para seguir investigando. Se suman además, a otros estudios sobre lactancia materna que siempre la califican de muy ventajosa respecto a la alimentación de los hijos con lactancia artificial.

No obstante lo anterior, y reconociendo los avances del conocimiento científico, hemos de decir que para nosotras, como madres, tienen una importancia bastante relativa.

Conviene conocerlos, desde luego, porque en la cultura del biberón en que nos encontramos el mensaje que erróneamente se transmite de forma habitual es que la lactancia artificial es plenamente segura, mientras que la lactancia materna siempre está en un tris de perjudicar al bebé. Pero, siendo cada vez más numerosas y concluyentes las pruebas científicas de la superioridad de la lactancia materna frente a su sucedáneo, las “ventajas y beneficios” de la lactancia materna, no son razones de peso para amamantar a nuestros hijos. Desde luego, tampoco supondrán para ellos razones para mamar.

Amamantamos porque tanto a nosotras como a nuestros hijos nos gusta y queremos hacerlo. Porque nuestro instinto más profundo nos impulsa a ello. Porque no puede haber manera mejor de alimentar y cuidar a nuestras crías si la naturaleza lleva millones de años perfeccionando este proceso, presente en las especies de mamíferos, entre las cuales nos encontramos. Porque es un placer de la vida del que disfrutamos. Por comodidad. Por felicidad. Porque nunca lo olvidaremos. Porque ahora y para siempre forma parte de nuestras vidas. Porque es parte de nuestra forma de vida.

Y mientras tanto, que continúe la investigación, que seguirá aportando conocimiento científico, sin duda importante.

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