Yo fui bosquimana

Mujer bosquimana con su hijo. No parece estar contando las veces que mama…

En otras culturas, los niños maman mucho más a menudo. El récord del mundo parecen tenerlo los Kung o bosquimanos de Kalahari, que maman unas seis veces por hora durante el día, pero cada toma solo dura como media unos noventa segundos.

[…] Los menores de tres años siempre mamaban por la noche.

“Un regalo para toda la vida”, Carlos González.

Es muy difícil destacar algo de este libro, por ser enteramente magnífico. Pero según la época de la vida es fácil haber leído algún fragmento una y otra vez. Esto fue lo que me ocurrió con el apartado “La frecuencia y duración de las tomas”, del segundo capítulo: “Cómo dar el pecho”, al que pertenece esta cita.

Cuando mi hijo tenía alrededor de año y medio, apenas quería tomar otro alimento que no fuera su teta. Yo podía satisfacerlo pues tuve el enorme privilegio de disfrutar de una excedencia y, después, de una reducción de jornada. El trabajo ocupaba una pequeña parte de mi tiempo, como les ocurre a las bosquimanas, tal como explica Marvin Harris en su libroVacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura”. Sigue leyendo