Vídeo promocional del banco de leche del Hospital La Fe (Valencia). ¿Promoción de la lactancia materna?

El Servicio de Neonatología del hospital La Fe de Valencia ha realizado un vídeo para divulgar la labor de su banco de leche: “Guía para padres. El banco de leche”, con guion de la misma responsable del banco, la Dra. María Gormaz.

Nos gustaría comentar algunos aspectos mostrados en el vídeo, que llaman poderosamente nuestra atención. Entendemos que en un vídeo divulgativo de este tipo, cada uno muestra aquello que considera más representativo de su buen hacer profesional, para darlo a conocer.

Forman parte del guion de este vídeo, además de comentarios presentados por un narrador, aportaciones de madres y padres, relativas a sus experiencias como donantes o receptores de la leche del banco. Nos referiremos en esta entrada a las palabras de las madres (y el padre), porque entendemos que el Servicio de Neonatología del Hospital “La Fe” las hace propias, al recogerlas y difundirlas en el vídeo.

Queremos aclarar que no haríamos ningún comentario a estos testimonios si se hubieran recogido en otro lugar, de forma particular.

En el segundo 15 del vídeo, una madre dice:

“Me hicieron cesárea, entonces el primer día no le puedes dar el pecho. Me dijeron que había la posibilidad de dar leche de donante para que pudiera comer durante ese día”.

La afirmación “el primer día (tras una cesárea) no le puedes dar el pecho” es rotundamente falsa y va en contra de las recomendaciones básicas para una adecuada instauración de la lactancia materna: permitir el inicio precoz de la lactancia (nada más nacer), dejando al bebé sobre su madre y respetando que la lactancia sea a demanda y en exclusiva sin interferencias de tetinas ni chupetes.

Si no se permite al niño mamar (y a la madre amamantar) bajo esta premisa, “el primer día no le puedes dar el pecho”, no se cumplen las recomendaciones para una correcta instauración de la lactancia.

De la explicación de la madre no podemos concluir que madre e hijo fueran separados tras el nacimiento, pero si así fuera, se estaría vulnerando el derecho de madre e hijo de estar juntos en un momento tan delicado e importante como es este período sensitivo.

En la asociación El Parto es Nuestro, la importancia de no separar rutinariamente a madre e hijo tras el parto se ha desarrollado ampliamente en campañas como Que no os separen y Unidos en Neonatos. El Comité de Lactancia Materna de la Asoc. Española de Pediatría (AEPED), ni siquiera cuenta con esta duda sobre cesárea y lactancia entre sus preguntas más frecuentes. Es de sobra conocido y aceptado, tanto por profesionales como por padres, que en la cesárea cortan la barriga, no la leche.

Posteriormente, participan en el vídeo los padres de una niña nacida a las 24 semanas de gestación. El padre mantiene a su hija en todo momento sobre él, practicando el cuidado madre canguro y ofreciéndole el calor, contacto y seguridad que necesita:

“Tú tienes la incertidumbre de qué puede pasarle a tu hija”.

En este caso, sí está indicado recurrir a la leche de una donante, puesto que el bebé no tendrá suficiente fuerza de succión ni la madre suficiente producción. Pero sería un error generalizar, transmitir la idea de que ningún prematuro puede mamar ni, en su defecto, recibir la leche de su madre como único alimento.

Como afirmaba la Dra. Concha de Alba (neonatóloga) en el V Congreso FEDALMA “Lactancia materna: Por un desarrollo sostenible” (Zaragoza, 2008):

La leche de los bancos debe servir para ALGUNOS grandes prematuros HASTA QUE su madre lacte; salvo enfermedad materna grave GRAVÍSIMA: leche de su madre para el bebé.

En el caso de prematuros, como en el de cualquier recién nacido, se debería permitir a madre y bebé estar en todo momento juntos, en contacto piel con piel, ofreciendo el pecho al bebé. El padre también debería poder participar en los cuidados de madre y bebé. La madre debería asimismo recibir del hospital el apoyo y la información necesarios para instaurar correctamente su lactancia materna en cuanto resulte posible.

Más adelante, el vídeo dice:

“La leche materna es el alimento ideal para los recién nacidos durante los primeros seis meses de vida”.

Esta afirmación no es estrictamente cierta atendiendo a las recomendaciones de la OMS, por incorporar el término “leche materna” en lugar de “lactancia materna”. La “leche materna” sin especificar, sería la segunda o tercera opción más segura de alimentación para un bebé según estas recomendaciones.

La alimentación ideal durante los seis primeros meses de vida es la lactancia materna directa; la siguiente, la lactancia materna diferida -leche de la madre administrada por otro medio-; y en tercer lugar, la leche de otra madre.

Las instituciones sanitarias con autoridad en la materia (OMS, UNICEF, Asociación Americana de Pediatría, Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría) reconocen y subrayan la diferencia entre “lactancia materna” y “leche materna”. No así los empresarios de leche artificial, que reducen a conveniencia lactancia materna a “leche materna” para aproximarla a su producto. Tampoco parecen conocer la diferencia algunos profesionales sanitarios en contacto con madres y niños.

El primer fin de un banco de leche materna debe ser la promoción de la lactancia materna. Si no es una labor absolutamente prioritaria, sino relegada a un segundo plano, el banco de leche pierde sentido y se convierte en un eslabón más de la cultura del biberón, reduciendo así la lactancia materna solo a leche materna, ignorando que además de un bebé existe una madre en esa lactancia. Porque la lactancia materna es MUCHO más que leche materna: madre, piel con piel, respeto del hábitat natural del bebé, calor, consuelo, seguridad, vínculo, bienestar, recibir las hormonas naturales necesarias, establecimiento de una producción a la demanda… una madre y su hijo JUNTOS.

A continuación, la voz del narrador nos dice:

“Su uso está recomendado hasta los dos años, ya que aporta beneficios más allá del periodo de lactancia”.

Con la expresión “su uso”, se está refiriendo de nuevo a la lactancia materna como leche en un recipiente, muy alejada esta percepción, como decimos, de lo que realmente es la lactancia materna.

Y de nuevo un error: no es cierto que se recomiende la lactancia materna “hasta” los dos años, sino que se recomienda como mínimo hasta los dos años.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen.

Resulta grave y preocupante que este banco de leche difunda en su vídeo unas recomendaciones que no coinciden con las aceptadas por toda la comunidad científica.

Por otro lado, hablar de “beneficios de la lactancia materna” resulta un lenguaje caduco. La OMS, desde hace años, se refiere a riesgos de la lactancia artificial en vez de a beneficios de la lactancia materna. De esta forma, se acepta como normal la alimentación y crianza de los niños al pecho, como se acepta como normal respirar aire limpio y por ello se habla de riesgos del tabaco, no de beneficios de no fumar. Estos riesgos son todavía más altos en bebés prematuros.

“En los servicios de Neonatología se realiza un intenso trabajo de promoción de la lactancia materna, ya que la leche fresca de su propia madre es el alimento ideal”.

Nuevamente imprecisa esta afirmación: “la leche fresca de su propia madre es el alimento ideal”. Lo ideal (la forma más segura de alimentación para un bebé) es la lactancia materna directa, la “leche” de su madre es solo la segunda opción. Desconocer este matiz, reducir la lactancia materna al “alimento ideal” es una degradación de aquella, propia de la cultura del biberón.

Nos remitimos a la Estrategia mundial para la alimentación de la madre y del niño pequeño (OMS, UNICEF. 2002), que recoge:

“Solo en circunstancias excepcionales puede considerarse inadecuada para un lactante la leche de su madre. En esas escasas situaciones sanitarias en que los lactantes no pueden, o no deben, ser amamantados, la elección de la mejor alternativa -leche materna extraída de la propia madre del lactante, leche materna de una nodriza sana o de un banco de leche humana, o un sucedáneo de la leche materna ofrecido en una taza, que es un método más seguro que el biberón y la tetina- depende de cada circunstancia”.

La primera opción, por tanto, es lactancia materna directa de la propia madre. En los escasísimos casos en los que no resulta posible, la mejor opción es leche extraída de la propia madre y la tercera opción sería la leche materna donada.

La expresión “leche fresca de su propia madre” nos causa extrañeza y rechazo. Las madres difícilmente identificamos nuestra teta con “leche fresca nuestra”. La expresión “leche fresca” nos sugiere la imagen de filas de tetra bricks en la sección de productos refrigerados de un supermercado.

“Sin embargo, existen situaciones en las que las propias madres no pueden proporcionar su propia leche a sus hijos, por diversos motivos. En estas situaciones la mejor alternativa es proporcionar a los recién nacidos leche humana donada procedente de un banco de leche materna”.

De nuevo aquí se refiere a la lactancia materna únicamente como leche materna. Lo correcto hubiera sido decir que existen madres que por ciertos motivos, concretos y excepcionales, no pueden amamantar a su bebé. Ni tampoco, como segunda opción, pueden ofrecerle su leche. Entonces, la siguiente opción a considerar es la leche donada.

“Las donantes son mujeres que están en periodo de lactancia, que están en condiciones de donar el excedente de su leche. Y los receptores son bebés prematuros que por distintos motivos no pueden recibir leche de su madre”.

Nos parece poco apropiado utilizar la expresión “excedente” de leche en un vídeo de un servicio que afirma querer promocionar la lactancia materna. Con el término “excedente” se transmite la idea de hay mujeres con “mucha” leche y mujeres con “poca”.

En una lactancia bien establecida la producción de leche se adapta a la demanda y la madre no tendrá mucha ni poca leche, sino suficiente (siendo esta la cantidad adecuada). Por algún motivo, o en alguna circunstancia  concreta, puede haber mujeres que se hayan extraído leche y la hayan conservado, pero esto no tiene por qué estar relacionado con la creencia de que “hay leche de sobra” como algo que ocurre normalmente, pues entonces también se normaliza el hecho de los casos con “poca leche”, que como decimos, son realmente excepcionales.

“Los bancos de leche no entran en contradicción con la lactancia materna, sino que contribuyen a su mayor éxito”.

Debería ser así, en efecto, pero que los bancos de leche contribuyan al éxito -o por el contrario, al fracaso- depende del uso que se le dé al banco en cuestión. Es necesario conocer las recomendaciones de la OMS y del Comité de lactancia materna de la Asoc. Española de Pediatría como referencias, la fisiología y las condiciones óptimas para su establecimiento.

Una garantía de este conocimiento y apoyo a la lactancia materna puede ser haber obtenido un reconocimiento por parte de entidades con autoridad en la materia. Así, un banco de leche puede tener sentido en un Hospital que cuente con la acreditación IHAN (Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia). Esta no es una garantía absoluta, pero sí constituye un mínimo, de forma que el hospital que la tiene goza de la presunción de que protege y promueve la lactancia materna.

A continuación se presenta a varias madres, contando sus primeras motivaciones para plantearse ser donantes. Son afirmaciones individuales, que sostienen cada una de ellas. Aclaramos de nuevo que si las analizamos es porque entendemos que si el Hospital las recoge para emplearlas en el vídeo de promoción, las respalda.

“Pues me hice donante porque como ahora ya le he reducido las tomas, para garantizar que pueda seguir todo el año, porque quería seguir dándole pecho un año entero”.

Su motivación para hacerse donante es, según explica, garantizar la producción de leche para su hijo durante un determinado período de tiempo. Esta decisión solo podemos atribuirla al desconocimiento de la fisiología de la lactancia. Parece desconocer esta madre (parece desconocer quien elabora y difunde el vídeo) que la “oferta” de leche se ajusta, en condiciones normales, a la “demanda”, de forma que, a mayor demanda (léase posibilidad de que el niño mame), mayor producción; a menor demanda, menor producción. Si el niño continúa mamando, la leche no se acaba. En otras palabras: la forma que la naturaleza tiene prevista para que la leche “no se acabe” es que el niño continúe mamando.

Insistimos en que si hablamos de esta experiencia de esta madre concreta es para poner el acento en la actuación de los profesionales que deciden difundir estas afirmaciones, contribuyendo así al desconocimiento y desconfianza hacia la lactancia materna en nuestra sociedad.

Posteriormente otra madre donante, cuenta:

“Dos veces tiré leche por el grifo y me entró mucho remordimiento de conciencia. Entonces vi carteles por el centro médico de salud”.

El conflicto que expresa esta madre como “remordimiento de conciencia” antes de, según refiere, ver los carteles del banco es, posiblemente, el dolor por desprenderse de algo que es suyo, que fluye de ella y es parte de sí misma. No tiene sentido tirar algo preciado y valioso a la basura. Podemos imaginar una joya o una delicatessen y parece obvio que cualquier uso es más lógico que tirarlo a la basura. Y resulta obvio también que el dinero no tiene como única alternativa a la caja de ahorros, el cubo de la basura.

En el caso de la leche materna, también hay alternativas al desagüe: dársela a otro hijo mayor o incorporarla a algún plato para la familia. Incluso existen recetas para elaborar otros productos, como jabón. Todo ello resulta más razonable que tirar nuestro oro líquido

Si estos usos alternativos no se plantean, si un profesional ante la duda de una madre que eventualmente tenga una pequeña cantidad de su leche en casa, le ofrece como única opción la donación al banco, es posible que si la madre no tiene prevista la donación, se deshaga de esa leche “sobrante”.

En otra intervención, otra madre comenta:

“Cuando tienes suerte de que tienes una lactancia buena, tu bebé está engordando y te sobra leche, pues esa leche puede beneficiar a otros niños y a otras mamás que no han tenido la misma suerte que has tenido tú”.

“Es algo que a ti te sobra y a otras personas les falta. Es cuestión de compartir, simplemente”.

Tener una lactancia buena no es cuestión de suerte, como sí lo es la lotería o una rifa. Lo normal es tener una lactancia bien establecida, porque la especie humana es mamífera y la lactancia materna constituye la forma normal de alimentar y cuidar a sus crías. Otra cuestión es que contribuya a su correcto establecimiento contar con información y apoyo adecuados, pero en ningún caso se trata de “suerte”.

Considerarlo cuestión de suerte es reducir un proceso fisiológico de la reproducción humana a algo extraño y aleatorio, que tanto podría estar como no estar. Una visión del proceso, sin duda alejada de una correcta promoción y apoyo a la lactancia materna. Lo mismo ocurre con el concepto de “leche que sobra” y “leche que falta”, que hemos comentado anteriormente.

En el minuto 6 aproximadamente, el narrador dice la frase:

“…para alimentar con leche materna al hijo propio”.

De nuevo, como se desprende a lo largo de todo el vídeo, la lactancia materna es reducida a uno solo de todos los aspectos que aporta: leche materna. Hemos hablado ya de lo que implica este sesgo: una degradación de la lactancia materna y poco apoyo hacia esta.

“Cuando no se puede no se puede. A mí me costó mucho y sé que es un poco pesado”.

La afirmación “a mí me costó mucho y sé que es un poco pesado” es una percepción particular y en la que no entraríamos a opinar sino fuera porque, como decimos, se emplea en este vídeo para dar a conocer un servicio que pretende promocionar la lactancia materna. Al utilizarse en este contexto, en un vídeo que se dirige a padres, puede interpretarse como representativa de una lactancia “normal”, transmitiendo así que la lactancia materna es un proceso costoso, difícil, pesado, y que con frecuencia no se puede conseguir, a diferencia de otras formas de alimentación y cuidado del bebé que resultarían, en comparación, más “fáciles”.

Un detalle muy visible es la manera de acarrear al niño que se muestra. El niño aparece en un tipo de mochila poco recomendable, tal como difunde la Asociación especializada Red Canguro (Asociación Española por el Fomento del Uso de Portabebés). Además, la postura mirando hacia fuera no es adecuada para el bebé.

Al final, interviene una madre que dice:

“La leche materna es lo más importante para que ellos puedan desarrollarse”.

De nuevo esto no es del todo cierto. Lo más importante es que se respete el hábitat natural de madre y bebé: estar uno junto al otro y de esta forma se apoya y respeta también la lactancia materna. Si por algún impedimento grave esto no fuera posible, como hemos explicado anteriormente, la segunda mejor opción sería leche materna de su propia madre y lo siguiente leche de otra mujer.

No es lo mismo para el bebé leche materna de su propia madre que de otra mujer, como tampoco lo es la mejor opción con diferencia de todas: SU MADRE. Y no se pueden ignorar estas prioridades cuando hablamos de lactancia materna.

Nos gustaría concluir como empezábamos. En este artículo analizamos palabras de madres (y padre) relativas a su experiencia con el banco de leche de “La Fe” porque el Servicio de Neonatología de dicho hospital las recoge en el vídeo promocional y de esa forma las hace propias. Expresamos nuestro absoluto respeto hacia las madres y el padre que intervienen en el vídeo y reiteramos que sus testimonios no hubieran sido objeto de comentario si se hubieran recogido en otro lugar, si no se hubieran difundido por quien afirma querer promocionar la lactancia materna, haciéndose en este caso, desde un servicio público de Salud.

No es posible la promoción de la lactancia materna sin información ni apoyo adecuados.

 

3 comentarios en “Vídeo promocional del banco de leche del Hospital La Fe (Valencia). ¿Promoción de la lactancia materna?

  1. Madre mía, cómo he disfrutado leyendo este análisis. Permitidme que tome una frase de vuestro texto para resumir la sensación que me ha quedado tras leerlo:

    “Parece desconocer esta madre (parece desconocer quien elabora y difunde el vídeo)”…que para valorar una joya hace falta un joyero, y que para abordar los aspectos relacionados con la lactancia materna hacen falta madres expertas, como vosotras. A ver si la próxima vez os llaman, sería lo suyo.

    Gracias y enhorabuena, es genial.

    Julio

    • Muchas gracias por tus palabras de apoyo y reconocimiento, Julio. Nos animan muchísimo en nuestra labor. Esperamos que sigas participando en nuestro blog, es un lujo poder contar con la participación de un gran profesional como tú.
      ¡Saludos!

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