Yerma (Federico García Lorca, 1934)

Lorca

Hace unos días fue el 80 aniversario de la muerte de Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 5/VI/1898 – camino de Víznar a Alfacar, 19/VIII/1936).

Poeta, dramaturgo y prosista español de la Generación del 27, se le considera una referencia del teatro español del S. XX. Murió fusilado tras el golpe de estado que dio origen a la Guerra Civil Española.

Yerma es una de las tres obras de teatro que forman parte de la “trilogía lorquiana” (junto con La casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre). En ella hay referencias a la lactancia materna, las citamos a continuación para recordar a Federico García Lorca.

 (…)

YERMA. ¡Bah! Yo he visto a mi hermana dar de mamar a su niño con el pecho lleno de grietas y le producía un gran dolor, pero era un dolor fresco, bueno, necesario para la salud.

MARÍA. Dicen que con los hijos se sufre mucho.

YERMA. Mentira. Eso lo dicen las madres débiles, las quejumbrosas. ¿Para qué los tienen? Tener un hijo no es tener un ramo de rosas. Hemos de sufrir para verlos crecer. Yo pienso que se nos va la mitad de nuestra sangre. Pero esto es bueno, sano, hermoso. Cada mujer tiene sangre para cuatro o cinco hijos, y cuando no los tienen se les vuelve veneno, como me va a pasar a mí.

 (…)

YERMA. (Como soñando)

¡Ay qué prado de pena! ¡Ay qué puerta cerrada a la hermosura,

que pido un hijo que sufrir y el aire

me ofrece dalias de dormida luna!

Estos dos manantiales que yo tengo

de leche tibia, son en la espesura

de mi carne, dos pulsos de caballo,

que hacen latir la rama de mi angustia.

¡Ay pechos ciegos bajo mi vestido!

¡Ay palomas sin ojos ni blancura!

¡Ay qué dolor de sangre prisionera

me está clavando avispas en la nuca!

Pero tú has de venir, ¡amor!, mi niño,

porque el agua da sal, la tierra fruta,

y nuestro vientre guarda tiernos hijos

como la nube lleva dulce lluvia.

 (…)

YERMA. Naturalmente. No le podía pasar nada, sino agarrar las criaturas y lavarlas con agua viva. Los animales los lamen, ¿verdad? A mí no me da asco de mi hijo. Yo tengo la idea de que las recién paridas están como iluminadas por dentro, y los niños se duermen horas y horas sobre ellas oyendo ese arroyo de leche tibia que les va llenando los pechos para que ellos mamen, para que ellos jueguen, hasta que no quieran más, hasta que retiren la cabeza “… otro poquito más, niño… “, y se les llene la cara y el pecho de gota blancas.

Margarita_Xirgu_y_Pilar_Muñoz_en_Yerma

Las actrices Margarita Xirgu y Pilar Muñoz, en una escena de “Yerma”.